Mi perro no me hace caso…

10 razones por las que un perro no “obedece”

10 razones por las que un perro no “obedece”

Todos nuestros perros deberían sacar buena nota en un hipotético examen de obediencia básica. Que un perro se siente, acuda a la llamada o aprenda a permanecer quieto no son caprichos y, en algunos casos, además de resultar instrucciones útiles pueden llegar a salvar al perro de problemas serios o accidentes. Sin embargo, la mayoría de nuestros perros -o mejor dicho, dueños- no llegan al “aprobado raspado”. Algo falla.

1. La primera causa por la que un perro no obedece es sencilla: como dice el refrán “nadie nace sabiendo”. Si el perro no sabe qué deseamos de él… ¿cómo pretendemos que nos obedezca? Sigamos un método para que nos entienda.

2. Errores en la duración del adiestramiento. El perro nos irá “diciendo” el momento en el que le aburrimos, tal vez a nosotros nos resulte complicado arañar unos minutos a las obligaciones diarias y podamos estar el sábado entero enseñándole, pero siempre será mejor y mucho más productivo realizar muchas sesiones cortas (todos los días un rato) que pocas largas.

3. Errores en el momento y lugar del adiestramiento. ¿No pretenderás que un cachorro que lleva seis horas aburrido en casa salga a la calle pendiente de lo que le quieres enseñar mientras juega con otros perros, no? Cuándo: Una vez que el perro se haya “desfogado” de sus tensiones y necesidades. Dónde: En un lugar sin distracciones, ya habrá tiempo de perfeccionar el adiestramientos después.

4. Cambiar o avanzar demasiado rápido de ejercicio. No nos engañemos por unos pocos resultados positivos con apenas media docena de repeticiones. Si pasamos a otro ejercicio sin haber consolidado el anterior sólo conseguiremos liar su cabecita, y lo mismo sucede si alternamos ejercicios o instrucciones que no estén perfectamente inculcadas.

5. Reforzar adecuadamente. Ya hemos hablado del refuerzo variable como método óptimo en otras ocasiones. Quien piense en los perros como autómatas que funcionan a base de salchichas conseguirá algunos resultados, pero se pierde lo mejor del adiestramiento.

6. Falta de coherencia por nuestra parte. Podemos cambiar nuestro nivel de exigencia para perfeccionar ejercicios (por ejemplo reforzando sólo las ejecuciones perfectas o más rápidas) pero es imprescindible que el perro sepa lo que deseamos de él con claridad. Si algo está bien seguirá estándolo… y también lo contrario (¿cómo pretendes que ahora que es adulto se baje del sofá si durante toda su vida de cachorro se ha subido?).

7. Seamos realistas… Todo lleva su tiempo, y no podemos pretender que los perros “aprendan” al ritmo que nosotros queremos. El guía debe ser quien se adapte al perro, a su carácter concreto, a sus motivaciones, defectos y virtudes…

8. Distracciones. A muchos perros les cuesta centrarse cuando hay elementos que perturban su concentración (otros perros por ejemplo). Es algo normal en las fases iniciales e intermedias de la educación (¿recuerdas el compañero de clase que siempre hablaba mucho y despistaba a los demás?). Los cachorros y jovenzuelos son muy dados a despistarse, pero con método y dedicación el perro adulto nos ofrecerá respuestas mucho más fiables.

9. Tentaciones. Es parecido al problema de las distracciones, pero no es exactamente lo mismo. Imagina que le estamos enseñando a no comer porquerías del suelo… ¡son toda una tentación! Y la mejor forma para conseguir que la obvie es ofrecerle algo mejor a cambio si la ignora.

10. Extinción del comportamiento adquirido. ¿De qué nos sorprendemos? Igual que nosotros perdemos destreza o facultades en aquello que no practicamos, a los perros les sucede igual. Si has conseguido una buena respuesta en obediencia básica, no dejes de practicar lo ya aprendido, además de incorporar nuevas habilidades. Es la mejor forma de amenizar los paseas diarios tanto para nosotros como para elos.

Un perro con miedo no es un perro obediente, es un perro que no confía en su guía

Existe una “causa 11 del fracaso en el adiestramiento”, que no hemos incluido en esta lista por haberla tratado hace poco tiempo aquí en doogweb: el uso del castigo físico. Un perro con miedo no es un perro obediente, es un perro que no confía en su guía.

En un adiestramiento en obediencia avanzada o deportivo hay perros con más aptitudes que otros, claro que sí, pero si hablamos de obediencia básica ningún perro falla, ¡fallamos nosotros en el adiestramiento! Estas diez (mas una) son las causas más frecuentes de un resultados pobres, pero existen muchas más. Observando nuestro comportamiento seguro que encontramos otros tantos fallos que podemos corregir con facilidad.

Una respuesta to “ Mi perro no me hace caso… ”

  1. [...] hora de cambiar la palabra “Mi perro no me hace caso“, pero es algo normal. En realidad lo raro es que nos hagan caso en algún momento. Pero en [...]

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