Conducta incompatible, alternativa al castigo

Lo primero y más importante es elegir bien la conducta que ofreceremos como alternativa al perro

Conducta incompatible, alternativa al castigo.

En el adiestramiento tradicional, cuando una conducta era molesta y debía ser eliminada o modificada se recurría al castigo. “Si algo me molesta, a su vez hago algo que moleste al perro, y así tenderá a reducirse la frecuencia de ese comportamiento”. En la actualidad se han aplicado muchos principios de psicopedagogía en la modificación de conductas con un éxito incuestionable. Las “conductas incompatibles” son una potente herramienta para la modificación o eliminación de conductas indeseadas sin recurrir al castigo.

Definiendo las “conductas incompatibles”
El principio sobre el que nos apoyaremos para utilizar esta técnica operante de conductas incompatibles o alternativas es fácil y claro: se trata de provocar una conducta (neutra o positiva) que no sea posible simultanear con la conducta que deseamos eliminar. El concepto es muy sencillo, pero ¿qué pasos debemos seguir?

Analizando y eligiendo la conducta alternativa
Lógicamente tendremos más éxito y nos resultará más sencillo si la conducta alternativa que le ofrecemos al perro le satisface más que la que queremos eliminar, pero eso no siempre es posible. Por este motivo, lo primero y más importante es elegir bien la conducta que ofreceremos como alternativa.
• Debe ser fácilmente ejecutable.
• Debe satisfacer al perro, no ser “incómoda”.
• Y debe ser posible o viable en cualquier entorno.
Si una vez analizados estos tres puntos llegamos a la conclusión que podemos utilizar la conducta incompatible, adelante con ello. Si alguno de los puntos tiene una difícil respuesta nos será más complicado, y en algunos casos imposible. Las “conductas incompatibles” son un recurso más, pero no son utilizables para solucionar el cien por cien de lo problemas.

Lógicamente tendremos más éxito y nos resultará más sencillo si la conducta alternativa que le ofrecemos al perro le satisface más que la que queremos eliminar, pero eso no siempre es posible

Ejemplos prácticos
Mi perro se come todo lo que encuentra por el parque… Si creamos una conducta incompatible con comer lo solucionamos, hasta ahí la idea funciona. Por ejemplo, sí lleva siempre una pelota en la boca no podrá comer. Bien, ya tenemos una conducta incompatible que es fácil de conseguir y además agradable para el perro… pero que no es posible en cualquier entorno ni lógica (podríamos incluso crear obsesiones que no existían previamente). En este ejemplo no sirve.
Mi perro salta encima de la gente para saludar… Creamos la conducta incompatible de saludar sentado o tumbado (aplicamos también castigo negativo -lo ignoramos- si no lo cumple). En pocas repeticiones el perro asocia que sólo le saludaremos si está sentado. Es una conducta fácil de aprender, cómoda para el perro y aplicable en cualquier situación o entorno. Un ejemplo típico de conducta incompatible aplicada correctamente.

Para afianzar la conducta deseada, debemos utilizar los reforzadores apropiados al perro en cuestión, el entorno y la situación concretas.

El error más frecuente
Si optamos por crear una conducta incompatible para solucionar una situación concreta debemos ser muy estrictos. Si la conducta incompatible se da en unas ocasiones, pero en otras no y lo pasamos por alto, estaremos creando -sin desearlo, claro- un escenario de reforzamiento variable, que como resultado hará más sólida la conducta inicial (la que pretendíamos eliminar o modificar).

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