¿Es bueno cambiar la comida a nuestro perro?
Rotación de dietas

Hay piensos buenos, regulares, malos (también muy malos)… Pero por mucho que las maquinarias de marketing se empeñen en adornar los productos alimenticios para perro como “completos”, para tal o cual raza, lights o lo que se tercie según marque la moda, no parece mala idea ir cambiando de dieta con cierta periodicidad.
¿Por qué hacer rotación de dietas?
No, no es porque los perros se aburran de comer toda la vida lo mismo. Rotar las dietas, cambiando de productos (de marca comercial o también de variantes dentro de la misma marca), es recomendable porque cada producto comercial puede tener un exceso o defecto de “algo”. Puede tratarse de la composición de sus nutrientes (demasiada proteína, muchos derivados de grano, subproductos de pollo inidentificables…) y cada uno de esos excesos o carencias se hacen más importantes si permanecen en el tiempo. Y lo mismo sucede con los productos químicos empleados como conservantes, antioxidantes, la controvertida etoxiquina… Cambiando periódicamente de pienso se minimiza el riesgo.
¿Cómo y por qué elegir un determinado pienso?
La alimentación canina se debería elegir por calidad/digestibilidad/precio (productos naturales y de calidad, con un correcto procesado y el mínimo posible de productos químicos añadidos), pero la realidad es que en la mayoría de ocasiones el criterio es otro, basado en relación precio/calidad/digestibilidad (el pienso de menor precio posible, que tenga una calidad aceptable y que le “siente razonablemente bien” a mi perro). Por otro lado, algunos estudios ponen en duda la conveniencia de no utilizar conservantes -lo que siempre se entiende como “positivo-, al deteriorarse rápidamente el pienso una vez abierto el paquete si no se consume en un lapso corto de de tiempo (menos de 10 días). Por último, los diferentes análisis independientes de piensos comerciales valoran positivamente la calidad de las materias primas y la naturalidad en el procesado, pero de unos años a esta parte existe una tendencia clara a las alimentaciones con contenidos muy altos en proteína, lo que no siempre es positivo en la alimentación de los perros (se debe evitar especialmente en perros sedentarios, con poca actividad física o con tendencia a la agresividad o reactividad), por lo que los resultados de un “buen pienso”, no necesariamente implican que sea el mejor pienso para nuestro perro.
La tendencia actual de fabricar piensos muy altos en proteínas no necesariamente es apropiada para todos los perros ni en todas las edades
La tendencia actual de fabricar piensos muy altos en proteínas no necesariamente es apropiada para todos los perros ni en todas las edades









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