Jugando se aprende mejor (los perros también)

El juego después de las sesiones de adiestramiento ayuda a la retención de los conceptos

Jugando se aprende mejor (los perros también).

Las situaciones que son emocionales y excitantes tienen un efecto sobre el rendimiento cognitivo. Se cree que la activación beta adrenérgica y la liberación de hormonas de estrés mejoran la consolidación de la memoria y conducen a un aumento en el recuerdo de eventos emocionales…

Este efecto beneficioso se ha demostrado en los seres humanos, primates no humanos y roedores. Pero las técnicas que podrían mejorar la memoria para el aprendizaje de tareas específicas serían de gran valor en otras especies, especialmente en los perros, los cuales están ampliamente capacitados para ayudar a los seres humanos.

16 perros labrador retriever a examen
Para comprobarlo se estudió la respuesta de 16 perros labrador retriever con edades comprendidas entre 1 y 9 años de edad, que fueron entrenados en un paradigma de discriminación-elección.

Después de la adquisición del concepto, los perros terminaron la sesión de adiestramiento de dos posibles maneras: o bien con una intervención lúdica (N = 8) o con un período de descanso (N = 8) con una duración de 30 minutos.

Una serie de otros factores como la edad, el sexo, la experiencia en el adiestramiento se tuvieron en cuenta para valorar los resultados.

Los resultados muestran que la actividad lúdica post-aprendizaje mejoró el rendimiento del adiestramiento, lo que se reflejó en que fueron necesarios un menor número de repeticiones para aprender la tarea después de la adquisición inicial (el grupo de perros que terminó en una actividad lúdica: necesitó un número de ensayos 26,mientras que la media del grupo que terminó el adiestramiento descansando necesitó un número de ensayos muy superior: 43).

Otros valores físicos
El promedio del ritmo cardíaco, que se tomó como una medida de la excitación durante la intervención, fue significativamente mayor en el grupo de actividad lúdica (143 pulsaciones/min.) frente al grupo de “reposo” (86 pulsaciones/min.). El cortisol salival no difirió significativamente entre los grupos durante el entrenamiento, sin embargo, una disminución significativa (T: -4.1 P <0,01) sí se observó después de la actividad lúdica.

Los investigadores aseguran que ésta es la primera evidencia de que la actividad post-entrenamiento puede influir en el rendimiento de formación en los perros.

• Más información: Playful activity post-learning improves training performance in Labrador Retriever dogs (Canis lupus familiaris).

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