¿Cuándo usar el bozal?

Castigo, comodidad… ¿educación?

El bozal como método de educacion De un tiempo a esta parte está proliferando el uso de bozales en perros de todo tipo, y con motivos variopintos que lo único que indican en la mayoría de ocasiones es la incapacidad de los dueños para afrontar una mínima educación con sus perros. Como siempre, el problema no lo suelen tener los perros, sino los humanos. Un poco de dedicación y unos mínimos conocimientos sobre educación en positivo (mínimos) será más que suficiente para solucionar lo que muchos entendemos como “problemas de comportamiento”, cuando deberíamos decir “problemas de dueño vago”.

Un perro agresivo. Evidentemente debe llevar bozal (y todos los medios que tengamos a nuestro alcance) para proteger a las personas o a los otros animales del entorno. Incluso en algunos casos, por ejemplo en la visita al veterinario si el perro muestra signos de nerviosismo excesivo, puede ser recomendable utilizar el bozal (en ese lapso de tiempo concreto). El bozal sí es util, aunque es recomendable contactar con un etólogo para buscar una solución a la agresividad.

El perro ladrador. No debería llevar nunca bozal, puesto que sólo ponemos una medida física que le impide ladrar (no puede abrir la boca… no ladra), pero no atajamos el origen del problema. El bozal no soluciona el problema del perro ladrador, sólo lo corrige momentáneamente los ladridos. La solución pasa por un buen adiestramiento.

El perro que come todo. De acuerdo, con el bozal no puede comer todo lo que encuentra a su paso, pero de nuevo nos encontramos con una “solución” muy limitada. Un perro sin la educación adecuada volverá a las andadas en el momento el que no exista barrera que lo limite. El bozal no corrige el comportamiento indeseado, sólo supone una barrera física. Para solucionarlo sólo es necesario tener un mínimo de dedicación y educar al perro, si no somos capaces recurriremos a un profesional.

El perro coprófago. Caso en el que nos sucede lo mismo que en el anterior. Añadiremos además que en un porcentaje muy elevado de perros, la coprofagia se debe a algún tipo de carencia alimenticia ¿no será mejor identifar esa carencia? El bozal no solucionará el problema, debemos recurrir a un veterinario especialista en alimentación.

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