El estrés en los perros (parte I)

Las manifestaciones del estrés

Por: Rosana Álvarez Bueno (Etología Veterinaria).

El estrés en los perros (parte I).

La conducta es el resultado de la interacción organismo/ambiente para producir una respuesta. Esto quiere decir que la conducta que desarrolla un animal en un momento concreto estará determinada en parte por su genotipo y en otra parte variable por el ambiente en el que se ha desarrollado su vida.

Determinados estímulos inciden en el SNC para producir una respuesta en cada momento. Estos estímulos pueden ser externos (ambiente) o internos (hormonales). La respuesta producida (conducta) puede ser innata (estereotipada) o aprendida (experiencia).
Definición, ¿qué es el estrés?
Se define el estrés como “la respuesta de un organismo a una demanda que le obliga a cambiar o adaptarse. La manera en la que un animal responda a estas demandas determinará su conducta. Cualquier estímulo recibido causa estrés y éste es el determinante que hace que un organismo se adapte”.
El mecanismo que activa el estrés
Los mecanismos del estrés consisten en una activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenales, aumento de glucocorticoides en el torrente circulatorio y de la liberación de catecolaminas y activación del componente simpático. En la conducta esos cambios se reflejan en la comunicación agonística de lucha o de huída o en el efecto totalmente contrario, la inhibición de todo comportamiento. El control se efectúa sobre todo a nivel hipotalámico, con la liberación de CRH (hormona liberadora de corticotropina). Otras sustancias intervienen también desencadenando la conducta, por ejemplo la vasopresina, que induce al marcaje en estas situaciones. Otras conductas relacionadas son la de acicalamiento, la actividad general, la coprofagia, la agresividad, las conductas compulsivas, etcétera.
El estrés es la causa principal de muchos problemas de comportamiento entre los que se encuentran la agresividad, la ansiedad, la hiperactividad, las estereotipias o conductas compulsivas, las fobias y la eliminación inadecuada.
La corteza cerebral –que regula las áreas del pensamiento– y el sistema límbico –que regula las emociones– actúan contrariamente. Si un animal está sometido a una emoción fuerte dejará de pensar y viceversa.
¿Manifestaciones físicas asociadas al estrés?
Ante una situación de estrés (miedo, hambre, daño físico, etcétera) el hipotálamo hace que la hipófisis anterior libere hormona ACTH, la cual actúa sobre la corteza de las glándulas adrenales para que éstas a su vez liberen glucocorticoides. Estos glucocorticoides tienen efecto inmunosupresor (inhibiendo a los linfocitos T colaboradores de clase 1 y a los macrófagos).
Debido a su complejidad, la interrelación de la inmunidad con la neurología y la endocrinología aún no está completamente comprendida, pero existen sólidas evidencias de la comunicación tridireccional entre los sistemas inmune, nervioso y endocrino. Algunas de ellas pueden ser:
* Ratones que han sido sometidos a confinamiento diario, durante 1 hora, en una caja pequeña, resultan incapaces de recuperarse a inoculaciones virales subletales para ratones normales.
* Monos separados de sus familias o compañeros experimentan una severa disminución de las respuestas de activación linfocitaria ante estímulos antigénicos.
* Esas mismas respuestas se observan mermadas en la mayoría de las especies, incluyendo el hombre, durante períodos de estrés (emocionales, ambientales, fisiológicos, de relación, etcétera).

«Los cachorros recién nacidos se diferencian unívocamente de los adultos en diversos aspectos. Cuando nacen, sus ojos están cerrados y su sistema digestivo tiene una capacidad limitada, requiriendo estimulación periódica por parte de su madre, que rutinariamente los lame para activar la digestión».

Efectos beneficiosos del estrés
El ser humano, desde hace centurias, ha probado métodos variados para mejorar el desarrollo. Algunos de ellos han resistido el paso del tiempo, otros no. Algunos de los que enfocaron su búsqueda en este tópico, creyeron que los años tempranos de vida era el periodo más importante para la estimulación dada la velocidad de crecimiento y desarrollo. Actualmente, sabemos que en los primeros años de vida, la inmadurez psicológica de un organismo hace que éste sea receptivo sólo a un tipo restringido de estimulación. Por su importancia, muchos estudios han focalizado sus esfuerzos en los primeros meses de vida.
Los cachorros recién nacidos se diferencian unívocamente de los adultos en diversos aspectos. Cuando nacen, sus ojos están cerrados y su sistema digestivo tiene una capacidad limitada, requiriendo estimulación periódica por parte de su madre, que rutinariamente los lame para activar la digestión. A esta edad sólo son capaces de oler, succionar y arrastrarse. La temperatura corporal se mantiene gracias a permanecer acurrucados cerca de su madre o reptar hasta formar grupos con sus compañeros de camada. Durantes esas pocas primeras semanas de inmovilidad, los estudiosos han observado que esos inmaduros y subdesarrollados caninos son sensibles a una restringida clase de estímulo, que incluye estimulación térmica táctil, locomoción y movimiento.
Otros mamíferos, como los ratones y las ratas, también nacen con limitaciones y también han venido a demostrar que existe una sensibilidad similar hacia los efectos de la estimulación temprana. Los estudios muestran que sacarles de su nido durante tres minutos cada día, a lo largo de los cinco a diez primeros días de vida, hace que la temperatura del cuerpo descienda por debajo de lo normal. Esta leve forma de estrés es bastante para estimular el sistema hormonal, la pituitaria y la segregación de adrenalina. Más tarde, cuando a esos mismos sujetos se les hacen pruebas ya de adultos, evidencian una mayor resistencia al estrés que sus compañeros de camada que no estuvieron expuestos a estos ejercicios tempranos.
Los datos de laboratorio relacionados con ratones y ratas también muestran que el estrés en pequeñas dosis produce adultos que dan respuestas intensas. Por otro lado, los resultados obtenidos de hermanos con los que no se han practicado dichos ejercicios, evidencia que se cansan rápidamente e, incluso, podrían fallecer si se le expusiera a un grado intenso y prolongado de estrés. Cuando se les ata de forma que no sean capaces de moverse durante 24 horas, las ratas desarrollan úlceras de estómago severas; pero, aquellas compañeras de camada a las que se expuso de forma temprana al estrés, resultaron ser más resistentes a estas pruebas y no mostraban síntomas de úlcera.
Igualmente , se detectó un efecto secundario. La madurez sexual fue alcanzada antes por aquellos sujetos sometidos a ejercicios tempranos de estrés. Cuando se les realizaban pruebas relativas a fijar las diferencias de salud y enfermedades, los animales estresados precozmente probaron ser más resistentes hacia ciertas variedades de cáncer y enfermedades infecciosas, podían controlar su hambre extrema y la exposición al frío durante periodos más largos que sus compañeros de camada no estimulados precozmente.
No todos los perros toleran el mismo nivel de estrés
Aunque los estudios aún no han concluido datos específicos sobre los grados óptimos de estrés necesarios para obtener animales jóvenes psicológica y fisiológicamente superiores, sí se puede convenir que el estrés tiene un valor.
Lo que también se sabe, es que una cierta intensidad de estrés que es tolerable para un individuo, puede ser intolerable para otro. Igualmente, se sabe que un exceso de estrés puede retardar el desarrollo. Los resultados demuestran que los ejercicios de estimulación temprana pueden tener efectos positivos, pero deben ser utilizados con cautela. En otras palabras, demasiado estrés podría producir desviaciones patológicas, más que beneficios físicos o psicológicos.

El estrés en los perros (parte I).

«Los cachorros no estimulados suelen ser asustadizos ante objetos no familiares para ellos y normalmente son evitadores antes que exploradores».

Beneficios del estrés controlado…
Se han observado los siguientes cinco beneficios en los perros con los que se practicó los ejercicios de estimulación:
1.- Mejoras en el desarrollo cardiovascular.
2.- Latidos cardiacos más potentes.
3.- Glándulas adrenales fortalecidas.
4.- Mayor tolerancia al estrés.
5.- Mayor resistencia a la enfermedad.
Los estudios de Scott y Fuller confirman que los cachorros no enriquecidos, cuando se les da la oportunidad de salir libremente de sus cunas, prefieren permanecer en ellas. Otros compañeros de camada a los que se les estimuló levemente, entre las semanas quinta y octava de edad, resultaron ser muy inquisitivos y activos. Cuando se dejaron las puertas de las casetas abiertas, éstos últimos salieron dando saltitos, mientras que los primeros permanecían detrás. Los cachorros no estimulados suelen ser asustadizos ante objetos no familiares para ellos y normalmente son evitadores antes que exploradores.
Efectos perjudiciales
El estrés cursará con elevación de sus principales indicadores: cortisol, aldosterona y colesterol. En el medio interno se producirá una hiperglucemia, que junto a las alteraciones hematológicas son los cambios más típicos del estrés: leucocitosis, neutrofilia, linfopenia y eosinopenia (leucograma del estrés)
Numerosos motivos pueden ser causa de estrés, entre ellos manejo inadecuado, transporte, inmovilización, excesivo ejercicio físico, cambios climáticos extremos, calor, traumatismos, palpación rectal, destete temprano, desnutrición, dolor, miedo, angustia, confinamiento, hacinamiento, cambios de rutina e interacciones sociales desagradables.
Con los conceptos claros…
Es importante para tener los conceptos claros poder diferenciar los mecanismos fisiológicos que se presentan en la alarma simpática y el estrés, (el “síndrome de lucha y fuga” y el “síndrome general de adaptación”)
En las situaciones de estrés, los individuos parecen ser más susceptibles a diversas enfermedades como las infecciones o el cáncer, por lo que se ha planteado que las experiencias vitales estresantes podrían afectar al estado de salud del individuo, al alterar la función inmune. Este planteamiento no es nuevo, sin embargo el conocimiento de los mecanismos implicados es relativamente reciente. Aunque hay pocos estudios en humanos que ponen de manifiesto que la enfermedad es un resultado directo de cambios en la función inmune inducidos conductualmente, los datos obtenidos con animales son abundantes.
Es bien sabido que en la situaciones de estrés se produce una activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) con la consiguiente elevación de los niveles de ciertas hormonas como la CRH, la ACTH y los glucocorticoides, así como una activación del SN simpático que libera catecolaminas. La activación del eje HHA parece constituir un mecanismo de regulación de la función inmune por parte del sistema nervioso para evitar que una excesiva activación del sistema inmune pueda poner en peligro la homeostasis. Si en las situaciones de estrés hay una intensa y prolongada activación de este mecanismo natural de control de la actividad inmune, la liberación continuada de estas hormonas puede llegar a producir un estado inmunosuprimido. Se considera que los glucocorticoides constituyen uno de los principales mecanismos mediadores de la inmunosupresión producida por estrés. Algo similar podría decirse en relación con las catecolaminas liberadas por la médula adrenal.

«Ante situaciones de amenaza o de peligro, los organismos desencadenan una serie de respuestas fisiológicas que favorecen su supervivencia, poniendo en marcha mecanismos que favorecen una respuesta rápida. Sin embargo otras situaciones no son realmente de peligro y se interpretan como tales produciendo la misma respuesta».

La interpretación del peligro Vs. peligro real
Ante situaciones de amenaza o de peligro, los organismos desencadenan una serie de respuestas fisiológicas que favorecen su supervivencia, poniendo en marcha mecanismos que favorecen una respuesta rápida. Sin embargo otras situaciones no son realmente de peligro y se interpretan como tales produciendo la misma respuesta. Esto es debido a la percepción del animal de la situación, es decir, cómo es procesada ésta a nivel cognitivo en el SN. Los estímulos recibidos como estresores pueden afectar al estado emocional activándose el sistema límbico, que envía información al hipotálamo, principal centro regulador del sistema endocrino y del SN autónomo, que se comunican con el sistema inmune. Por tanto, los estresores pueden afectar la salud del individuo aumentando la susceptibilidad a las infecciones. El SN, el sistema endocrino y el sistema inmune constituyen un integrado y único sistema de defensa.

Y si el estrés continúa…

(Segunda parte de este artículo, disponible 7 de julio de 2010).

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