Educación canina: refuerzo y castigo (I)

Con los conceptos claros: cómo usarlos, cuándo sí y cuándo no, ventajas e inconvenientes, combinación de ambos

Por: Alfonso Espadas (Director técnico Educación Canina Dokusan).

Refuerzo y Castigo, por Alfonso Espadas (Dokusan).

Hoy día tenemos multitud de información y referencias sobre adiestramiento y psicología canina, algunas fuentes son buenas y otras no tanto. Oímos continuamente términos como “adiestramiento en positivo”, “dominancia”, “estado de sumisión o seguimiento”, “premios”, “toques”, “refuerzo positivo”, “castigo negativo”, etc…. La mayoría de las veces no comprendemos muy bien estos términos ni cómo emplear dichas técnicas con nuestros perros.
Vamos a intentar explicar brevemente alguno de estos conceptos, especialmente el de los reforzadores, refuerzos y castigos, qué son, para qué sirven, cómo y cuando usarlos con nuestro perro, ya que si tenemos claros estos conceptos conseguiremos una comunicación fluida y armónica con él.

«Debemos tener claro que siempre será mejor modificar que eliminar conductas, creando alternativas y minimizando estrés y efectos secundarios».

«Refuerzo», «inductor y «castigo»
Un refuerzo es todo estímulo que contribuye al origen o mantenimiento de una respuesta conductual, debiendo ser administrado durante o posteriormente a dicha respuesta, ya que si lo administramos antes de la conducta estamos hablando de un inductor. Un inductor puede ser útil a la hora de crear comportamientos, pero debemos suprimir los inductores lo antes posible.
Un castigo es todo estímulo que contribuye a la reducción o eliminación de una respuesta conductual. Al igual que el refuerzo, debe ser administrado durante o inmediatamente después de la aparición de la respuesta conductual a eliminar. De estas dos definiciones anteriores sacamos una conclusión clara e indiscutible: el refuerzo crea conductas, el castigo las elimina.
Siempre es mejor fomentar que inhibir, por lo tanto primaremos el refuerzo sobre el castigo, especialmente en las primeras fases del adiestramiento o educación, ya que de esta forma conseguiremos un individuo con iniciativa y sin temor a equivocarse. Incluso cuando queramos eliminar una conducta intentaremos crear otra incompatible o diferencial con el comportamiento a eliminar, pudiendo en algunos de estos casos también hacer uso del refuerzo positivo. También debemos tener claro que siempre será mejor modificar que eliminar conductas, creando alternativas y minimizando estrés y “efectos secundarios”.

Refuerzo y Castigo, por Alfonso Espadas (Dokusan).
Dentro del refuerzo podemos distinguir dos tipos…
– Refuerzo positivo: “empiezan las cosas buenas” lo que entendemos por «premios», es lo que técnicamente se conoce como reforzadores de la conducta, mediante el condicionamiento operante podemos hacer que todo lo que le guste a nuestro perro sea un reforzador de la conducta.
– Refuerzo negativo: “acaban las cosas malas” es cuando cesa el castigo positivo. Pongamos un ejemplo para entenderlo: yo quiero que mi perro me mire a los ojos, si cada vez que me mira sin decirle nada le premio, estoy haciendo uso del refuerzo positivo, en cambio si para conseguir que me mire le doy ligeros tirones de la correa hacia arriba y ceso esa molestia que estoy causando a mi perro justo en el momento que me mira estoy haciendo uso del refuerzo negativo, digamos que aquí el premio es el cese del castigo. Para hacer uso del refuerzo negativo antes tendremos que haber usado el castigo positivo.
Hay muchas clases de reforzadores, pero haremos una primera división importante:
– Reforzadores primarios o incondicionados: aquellos que no necesitan aprendizaje previo y que por sí solos despiertan en el perro interés o motivación, las típicas “chuches”, las caricias, el juego, los juguetes, la comida, nuestra presencia, etc. Si transformamos todas estas cosas en premios y no en regalos empezamos a hablar de reforzadores de la conducta.
– Reforzadores secundarios o condicionados: aquellos que previamente han sido asociados (unidos) a un reforzador incondicionado, teniendo al principio un valor predictivo de la aparición de un premio para el perro, para posteriormente el propio reforzador secundario convertirse en premio sin la aparición del refuerzo incondicionado, aquí catalogamos especialmente las voces de felicitación o el sonido del clicker.
Igualmente existen diferencias dentro del castigo…
– Castigo positivo: “empiezan las cosas malas” lo que ya sabemos todos y de lo que se suele abusar (tirones de correa, collares coercitivos, voces de reprobación, gritos, golpes, etc.).
– Castigo negativo: “acaban las cosas buenas” entendemos por castigo negativo cuando quitamos a un perro cosas que le causan placer. Por ejemplo si estoy jugando con él y me muerde de forma lúdica, acabo el juego, de esta forma estoy aplicando un castigo negativo ya que ceso el juego. Igualmente si estoy trabajando obediencia “de buen rollo” y el perro comete demasiados errores porque está sobreexcitado, si yo le guardo o le dejo en aislamiento unos minutos, estoy aplicando un castigo negativo ya que le estoy privando de mi presencia y de conseguir atención y premios.
Ahora que ya sabemos un poco lo que son los refuerzos y los castigos y cómo influyen sobre la conducta de nuestro perro vamos a hablar un poco de ventajas e inconvenientes y de cómo y cuándo usar el refuerzo y el castigo positivos.

«Lo de que “la letra con sangre entra” es algo ya completamente obsoleto y desfasado, que si bien puede dar resultados en ejemplares muy duros no es ni siquiera aceptable para éstos».

Sobre el refuerzo positivo
Siempre que vayamos a enseñar a nuestro perro cualquier ejercicio de obediencia o comportamiento de educación haremos uso del refuerzo positivo. Lo de que “la letra con sangre entra” es algo ya completamente obsoleto y desfasado, que si bien puede dar resultados en ejemplares muy duros no es ni siquiera aceptable para éstos, ya que si podemos usar cualquier método más suave para el perro conseguiremos a la larga mucho mejores resultados. Además nosotros pensamos que es el dueño quien debe educar y adiestrar a su perro, por lo que con el refuerzo positivo mejoramos el vínculo y la comunicación entre perro y dueño, es mucho más fácil y agradable para ambos y las equivocaciones por ambas partes no son excesivamente perjudiciales. Mediante el refuerzo positivo los resultados obtenidos serán mucho más fiables y duraderos en el tiempo.
Debemos avanzar dentro de esta fase para que el perro valore mucho más los reforzadores condicionados e ir prescindiendo de los reforzadores primarios, si lo hacemos correctamente al final los propios ejercicios serán un premio para el perro, consiguiendo de esta forma la motivación interna del perro para trabajar con nosotros (no para nosotros), que es lo más importante.

Mañana 16 de julio, segunda parte de este artículo (castigo positivo y correcciones).

3 comentarios en “Educación canina: refuerzo y castigo (I)

  1. Me encanta el artículo. He leído muchos otros artículos de Alfonso Espadas que me han abierto mucho la mente en cuanto al adiestramiento y educación canina.

    Gracias por estos artículos y por crear páginas de este tipo. Hacéis con esto una gran labor eliminando falsos mitos creados en TV. Aunque por desgracia la TV tiene mucha fuerza y, alucino, porque ahora cuando paseo con mis perros por la calle veo a mucha gente pegando pequeños tirones a las correas de sus perros para que caminen junto a ellos. Una lástima.

  2. Muy buen artículo ya lo creo, aunque no deja de extrañarme que ya nadie se atreva a ni siquiera a mencionar por encima la linea dura de adiestramiento, que también tiene sus incondicionales. En cualquier caso me parece perfecto que se aclaren las palabras que todos usamos pero pocos lo hacen con conocimiento. Saludos.

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