Perros de Terapia y trastornos de espectro autista

Terapia/Educación Asistida con Animales y Trastornos de Espectro Autista

Perros de Terapia y trastornos de espectro autista

Por: Miguel Ángel Signes Llopis. Presidente de la Asociación de Terapias y Actividades Asistidas con Animales de La Safor ATAAASAFOR.

La Terapia/Educación Asistida con Animales en países anglosajones hace años que se viene realizando, y en España está ganando cada vez más adeptos. Se ha demostrado científicamente que es de gran utilidad e importancia en diferentes ámbitos de la terapia y educación aplicada a personas con diferentes discapacidades o necesidades especiales (Tercera Edad, Drogodependientes, Violencia de Género…).

Sobre el Autismo existen estudios, escritos y experiencias basadas en personas que padecen este trastorno usando animales en diferentes intervenciones terapéuticas o educativas. Por citar algunos autores tenemos a Granger y Kogan (2003) que dicen: “El uso de la TAA ha tenido éxito con niños autistas, especialmente en el aumento de la autoestima, la socialización y el desarrollo de las habilidades del lenguaje (Law & Scott, 1995)”.

También sabemos que utilizar animales en estas intervenciones y con este colectivo hace que haya un aumento de la interacción social y una disminución de las conductas de autoestimulación; que se incrementen las conductas de juego; que la aproximación al animal vaya seguida de la aproximación al Terapeuta; y que el contacto con el animal vaya acompañado de un mayor y mejor uso del lenguaje con signos o verbal.

Desde la Asociación de Terapias y Actividades Asistidas con Animales de La Safor (ATAAASAFOR) tenemos experiencia con el Autismo ya que hemos tenido el placer de participar en dos Proyectos de Terapia: uno, con niños y niñas en un Colegio de Educación Especial (más información: http://www.lasprovincias.es/v/20100219/safor/amigo-despierta-sentidos-20100219.html);  y otro, con personas adultas en un Centro de Día (más información: http://www.gentedelasafor.net/noticias/articulo-10995.html), dando ambos buenos resultados.

«Desde la Asociación hemos podido comprobar que se han reducido las conductas estereotipadas ante la  presencia de nuestros perros».

Áreas y Objetivos que se pueden trabajar con un animal
Con un animal se puede trabajar en las sesiones, entre otras, las siguientes Áreas y Objetivos:
Área psicológica y cognitiva: El incremento de la capacidad de prestar atención; el aumento de la autoestima y la confianza en sí mismos; la memoria; la concentración.
Área de conducta: El aumento de la flexibilidad mental y comportamental; el aumento de la capacidad de anticipar acontecimientos; el responder al nombre cuando se le llama; el aumento de la tolerancia a la frustración; el aumento del cumplimiento de consignas del adulto; el aumento de la capacidad de espera; el control de la huída o la reducción de las conductas de fuga; la reducción de las conductas estereotipadas.
En cuanto a la reducción de las conductas estereotipadas, Burch (2003) dice: “Los pacientes con estereotipias como el balanceo, aleteo de las manos, o que hacen ruidos, pueden mostrar menos conductas de falta de adaptación en presencia de un animal”.

Desde la Asociación hemos podido comprobar que se han reducido las conductas estereotipadas ante la  presencia de nuestros perros -en la tercera sesión- y ha sido en el proyecto con Discapacidad Intelectual en el que hemos colaborado, en el cual participaban varias personas con Autismo. Una de las Psicólogas que se encargaba de llevar el grupo manifiesta en un reportaje sobre la estereotipia de palmeo de manos de un chico, lo que sigue: “Uno de los mayores logros ha sido el de que uno de los chicos autistas no palmee, tratándose de una estereotipia que le impide en muchas ocasiones hacer vida normalizada”. Más información sobre dicho Reportaje: “Personas con discapacidad intelectual mejoran su calidad de vida gracias a terapias con animales” (de la página 13 a la 15): http://www.saforguia.com/filecddigiteca/00262SG_1190_p.pdf.
Área de la comunicación y del lenguaje: La facilitación de la comunicación tanto verbal como no verbal; el incremento del vocabulario o del lenguaje de signos; la construcción correcta de las frases; la mejora en la articulación de las palabras; la mejora en el contacto ocular, la conducta de señalar y la de imitación; la discriminación de imágenes; el responder a preguntas (mediante lenguaje de signos o con las palabras sí o no).
Área de aprendizaje: La adquisición de nuevos aprendizajes en referencia a responsabilidades como los cuidados del perro (higiene y alimentación), sus juegos y su adiestramiento; el aprender el nombre de personas importantes para el paciente (el perro es una de ellas); la expresión y reconocimiento de emociones; los conceptos espaciales (dentro, fuera, encima, debajo); los conceptos temporales (ahora, después); otros conceptos como colores, tamaño, forma…
Área de socialización: El incremento en las relaciones afectivas; el desarrollo del respeto hacia los animales; el aumento del deseo de realizar actividades en grupo; comprensión y  seguimiento de instrucciones; las fórmulas sociales (saludo, despedida); el aceptar el contacto y compañía de otros; la demanda de ayuda; el reconocimiento de emociones.
Área psicomotora: El aumento de la actividad y de las ganas de ejercitarse; la motricidad fina y gruesa; el esquema corporal; la lateralidad; el caminar durante los paseos de manera apropiada.
Área de autonomía personal: Los hábitos de higiene; vestirse y desvestirse; los desplazamientos; recoger objetos personales, juguetes y materiales; el seguir una secuencia de acciones (lavarse las manos, dejar o coger los objetos personales…).

Para alcanzar los objetivos a los animales se les puede utilizar, entre otras cosas, como: agente motivador; potenciador de la autoestima y de la afectividad; modelo; reforzador de conductas; estímulo multisensorial; fuente de contacto físico.

Ya en el año 1969 Levinson dijo sobre niños con Autismo: “Al trabajar con estos niños, hay que permitirles que vayan a su propio paso y ayudarles con la interacción terapéutica. Buena parte de esta ayuda provendrá del animal de compañía y, lo más importante, es que se presenta en forma de contacto físico. Como indica Des Lauriers (1967), la comunicación debe estar llena de estímulo sensorial”.

«Por un lado, interactuar -tocar o acariciar- con el animal hace que se conecten con la realidad; y por otro, acariciar un animal es beneficioso para la salud y el bienestar de las personas».

Hay que tener en cuenta que la estimulación sensorial es muy importante y sobre todo el tacto. Por un lado, porque el interactuar -tocar o acariciar- con el animal hace que se conecten con la realidad; y por otro, acariciar un animal es beneficioso para la salud y el bienestar de las personas, ya que la calidad de las relaciones sociales depende en gran parte del tacto; siendo las sesiones una gratificación táctil, con valor terapéutico, tanto para la mejora de la salud psicológica como de la física.

«Desde la Asociación queremos animar a los familiares de personas con Autismo, terapeutas y educadores/as a que realicen este tipo de intervenciones».

Conclusión
Considero que es aconsejable la utilización de perros (u otros animales) en estas intervenciones, como herramienta al servicio del Terapeuta o Educador/a; para alcanzar los fines de una forma más rápida y también para mejorar la calidad de vida y la integración social de las personas que tienen Trastorno de Espectro Autista.
Desde la Asociación queremos animar a los familiares de personas con Autismo, terapeutas y educadores/as a que realicen este tipo de intervenciones, en las cuales no sólo se van a obtener resultados sino que además les va a mejorar la calidad de vida. Además, quisiera destacar que la estimulación temprana de estos niños y niñas es muy importante para un mejor desarrollo.
Y ya para finalizar, una de las cosas a tener en cuenta es que hay que velar en todo momento por el bienestar animal, proporcionándole en todo lo posible la ausencia de estrés y una buena salud física y mental. Siendo de obligado cumplimiento el atender tanto a sus necesidades fisiológicas como etológicas y así obtener el máximo rendimiento posible en las sesiones.

Perros de Terapia y trastornos de espectro autista

Agradecimientos
Este artículo se lo quiero dedicar a Airon -mi hermano-, un pastor alemán que ha pasado a mejor vida y ya no se encuentra entre nosotros y, cómo no, se ha llevado consigo un trocito de mi corazón. Le estoy eternamente agradecido por todo el bien que ha hecho a ATAAASAFOR, a personas con discapacidad y necesidades especiales y también a mí, que además de elevarme mi tasa de aptitud me ha enseñado mucho, más de lo que le enseñado yo a el; y solo  espero volver a verle algún día.
Sólo me queda, hasta que llegue ese momento, mandarle un fuerte abrazo esté donde esté y decirle que intentaremos con Guinness hacer las cosas mejor en la Asociación en su honor.

Bibliografía
Fine, A. H. (2003): Manual de Terapia Asistida por Animales. Fundación  Affinity.
Levinson, B.M (2006): Psicoterapia Infantil Asistida por Animales. Fundación  Affinity.

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