La importancia del timing al educar-adiestrar

¿Realmente aplicamos refuerzos y castigos en el momento exacto?

La importancia del timing al educar-adiestrar.

Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos todos (desde el dueño de un cachorro que quiere que su perrito haga las necesidades fuera de casa, hasta el más avezado especialista en trickdogging) es aplicar refuerzos y castigos en el momento exacto… El otro gran problema es la prisa, pero ésa es el mal generalizado de estos tiempos y otra historia.

Esos refuerzos (que motivan la conducta) o castigos (que actúan para eliminarla) sólo son efectivos si se aplican en el momento exacto (elegir la intensidad o variabilidad del refuerzo sería otro tema para tratar con conductas ya establecidas). Es más, un error en el timing puede llevar a asociaciones indeseadas o, lo que es lo mismo, a motivar un comportamiento tal vez opuesto al deseado.

Dos ejemplos prácticos con cachorros
Mencionábamos al principio el cachorro que está en fase de aprender a hacer sus necesidades fuera… supongamos que llegamos de la calle y nos encontramos el desaguisado de turno… e imaginemos a una persona que se deja llevar por el momento y le grita al cachorro ¡no, ahí no….! Pero el cachorro hace ya horas que hizo sus necesidades ¿puede comprender por qué le gritan mientras él es todo felicidad por ver a su dueño. Asociación: «Si saludo cuando vuelven me gritan…«.

Pongamos otro ejemplo: Un cachorro que está aprendiendo a acudir a la llamada, se despista con cualquier cosa y no hace caso, después se centra y acude. La misma persona nerviosa le grita ¡muy mal, hay que venir a la primera! El cachorro, evidentemente, no sabe lo que significa «a la primera», y con seguridad su mente asociará que ir hacia la llamada son voces, castigo, en definitiva. «Si acudo a la llamada hay bronca…«.

Podríamos enumerar infinitos casos más, pero parecen bastante esclarecedores ¿verdad? Al primer cachorro hay que saludarle sin aspavientos ni transmitir frustración, y al segundo hay que felicitarle por acudir a la llamada (aunque no haya sido a la primera, sólo así asociará ese hecho con algo positivo).

Las asociaciones indeseadas nos dan doble trabajo (eliminar esas asociaciones y crear las nuevas correctas)

Entonces ¿cuándo actuar y cuándo no?
En el momento exacto, que es justo cuando se produce el comportamiento (deseado-refuerzo o no-castigo). Otro ejemplo (real): a nuestro cachorro de border collie de 3 meses le hemos enseñado a no comer porquerías del suelo aplicando el castigo negativo de ignorarlo. Si coge un trozo de pan del suelo, inmediatamente nos vamos de su lado diciendo «no» (claro y alto, pero sin transmitir agresividad ni frustración), y el resultado es que lo suelta inmediatamente para venir corriendo (con unas pocas repeticiones ya no coge nada del suelo).

Siendo justos hay que admitir que el pan duro en una boca que sólo tiene dientes de leche dura muchos segundos… y así siempre nos da tiempo a reaccionar.

Y ante la duda de si es el momento correcto para actuar… no haremos nada, ni reforzar ni castigar, así de sencillo. Tendremos nuevas oportunidades (el cachorro volverá a hacer sus necesidades en casa, o se despistará de nuevo antes de acudir a la llamada), y de esta forma evitaremos las peligrosas asociaciones indeseadas que nos darían doble trabajo (eliminar esas asociaciones y crear las nuevas correctas).

Las tres claves de la educación
1. Aplica refuerzos y castigos en el momento exacto, y si hay dudas no hacer nada (el famoso timing).
2. No tengas prisa (todo lleva su tiempo, las repeticiones son muy importantes y no todos los perros son iguales ni nosotros lo hacemos siempre bien).
3. Evita la frustración (o al menos no la exteriorices ni se la transmitas a tu perro). Es un error importante con perro adultos, y muy grave con los cachorros.

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5 comentarios en “La importancia del timing al educar-adiestrar

  1. Como siempre muy esclarecedor. Muchas gracias por estos grandes consejos que dais por aquí. Estoy aprendiendo muchas cosas. Ójala algunos conocidos leyeran estas líneas para que dejaran ciertas conductas indeseadas hacia sus perros.

  2. «a nuestro cachorro de border collie de 3 meses le hemos enseñado a no comer porquerías del suelo aplicando el castigo negativo de ignorarlo. Si coge un trozo de pan del suelo, inmediatamente nos vamos de su lado diciendo “no” (claro y alto, pero sin transmitir agresividad ni frustración), y el resultado es que lo suelta inmediatamente para venir corriendo (con unas pocas repeticiones ya no coge nada del suelo)»

    ¿Bromeas?
    Cualquier cachorro de 3 meses seguiria comiendose el trozo de pan, el perro piensa.
    ¿Te vas? perfecto, sigo comiendo

    1. Pruébalo, el refrán «no hay mayor desprecio que no hacer aprecio» es muy aplicable a los perros. Seguro que algunos cachorros seguirán comiendo, claro que sí, pero otros (si has trabajado el vínculo con el perro) reaccionarán exactamente como se explica en el texto (por cierto, tiene exactamente tres meses y ocho días y atiende perfectamente a la orden «suelta»). Saludos.

  3. Claro que es posible enseñar así. No todos los perros tienen «coco» a los 3 meses para entenderlo, pero el border ya lo creo que sí. Si pones en youtube «border collie puppy» alucinarás con las cosas que consiguen con 2-3 meses.

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