Selección de una raza: belleza + salud + equilibrio psicológico

Algo más que ofrecer belleza en los perros

Selección de una raza: belleza + salud + equilibrio psicológico

Por: Eduardo de Benito

¿Te imaginas que te diesen la oportunidad de diseñar el perro perfecto para ti? Poder elegir entre un montón de particularidades parece muy gratificante. «Diseñar» un perro alto o chico, musculoso o de líneas suaves, blanco, negro o atigrado, según tus preferencias, parece estupendo. Esto es lo que realmente nos ofrecen los criadores al poner a nuestra disposición varios centenares de razas caninas cuya apariencia física es de lo más dispar. Desde un lulú Pomerania, con ese aire kitsch estilo 1900 hasta un impresionante mastino napoletano, que se diría escapado del Coliseum romano, el comprador de un perro puede elegir una gran variedad de características físicas. A la hora de elegir un perro la mayoría de los compradores se fijan exclusivamente en el aspecto externo de la raza, el color del manto suele ser determinante, la moda también, y así vemos como por temporadas se imponen unas razas sobre otras. Pero, ¿qué pasa con el temperamento? Nadie elegir una raza por el carácter de la misma, lo que supone un gran error. Los rasgos de comportamiento pueden significar la diferencia entre ser un perro apreciado por su familia, amado, bien cuidado y plenamente integrado en la vida social, y un animal indeseado, maltratado o abandonado en la calle.

Los rasgos de comportamiento pueden significar la diferencia entre ser un perro apreciado por su familia, amado, bien cuidado y plenamente integrado en la vida social, y un animal indeseado, maltratado o abandonado en la calle

Albergues y protectoras de todo el mundo se enfrenta cada día a la titánica labor de librar de la muerte y encontrar un hogar a cientos de miles de perros abandonados, animales que han sido muchas veces repudiados por su familia por las tensiones que su comportamiento creaba. Sería muy cínico no admitir que las relaciones con los perros no son siempre fáciles e, incluso, que en demasiadas ocasiones estas relaciones fracasan provocando tensión en el propietario y dolor en el animal. Cuando una familia decide adquirir un perro como compañero y amigo, se hace una idea idílica de cómo será la relación con él: dócil con los niños, obediente a las órdenes, carente de agresividad. Alegría, obediencia y fidelidad son los valores que popularmente se estiman como los más valiosos en un perro. El primer problema aparece cuando el animal no cumple esa idea preconcebida que se había hecho de la relación. El temperamento de algunas razas es extremadamente complicado, una educación plagada de errores suele complicar más las cosas, la ansiedad, la hiperactividad, el comportamiento destructivo aparecen en el animal que ha de vivir muchas horas encerrado y carente de motivaciones. Junto a los trastornos comportamentales aparecen otros físicos, como la obesidad o la diabetes, por falta de ejercicio. Al no cumplirse las expectativas planeadas el vínculo con el perro se debilita, surge la desilusión en el propietario, la relación se deteriora y la víctima inmediata es siempre el perro, que deja de ser atendido adecuadamente, con lo que el proceso negativo se autoalimenta progresivamente. Este lamentable estado de cosas suele ser más frecuente en los dueños primerizos. Quienes han adquirido su primer perro y cuando esperaban un animal juguetón, confiado y amistoso se encuentran a un ser con personalidad propia, no un juguete, con necesidades etológicas bien definidas, con un instinto social y jerárquico que no hace siempre sencillas las relaciones y son incapaces de asumir una relación correcta con el animal. La falta de ideas realistas sobre lo que se puede pedir a un perro está detrás de muchas historias de abandono. Pero hay mucho mar de fondo en la cuestión, no todo es un cuestión de educar bien o mal, como luego veremos.

La degeneración siempre acecha a las razas caninas sometidas al imperio del mercado, las modas y los antojos de determinados jueces y criadores

Selección de una raza: belleza + salud + equilibrio psicológicoLas razas ajenas a las modas gozan de una salud física y psíquica superior.

Con los actuales conocimientos sobre genética y etología, no sería difícil criar perros cuyo temperamento posea las características que son deseadas por los dueños normales de un perro, animales bien adaptados a la vida familiar, equilibrados, carentes de agresividad, en definitiva, perro amistosos, obedientes, poseedores de una psiquis sana. Por desgracia cada día encontramos más perros aquejados de nerviosismo y excitabilidad. La degeneración siempre acecha a las razas caninas sometidas al imperio del mercado, las modas y los antojos de determinados jueces y criadores que hacen de la exhibición de los perros en las exposiciones caninas su única meta. La gran cantidad de enfermedades genéticas que en la última década han aparecido en los perros de raza pura son, con total seguridad, consecuencia de esa manifestación de defectos que estaban latentes en la población pero que no aparecían al no haber tanta consanguinidad como en la cría actual. Algunas razas, donde todas las perras son cubiertas por media docena de sementales cargados de títulos y premios, pueden terminar tan taradas como las antiguas familias reales europeas donde llevaban generaciones casándose los primos hermanos entre sí. Los clubes caninos han creado un estado de opinión en el que el comprador de un cachorro con pedigrí cree que está adquiriendo un perro perfecto. Y entiende por perfecto, hermoso de apariencia, sano de cuerpo y sano de mente. La gran cantidad de enfermedades genéticas que en la última década han aparecido en los perros de raza pura hacen dudar seriamente de que un pedigrí garantice todo eso.

Hay una necesidad urgente de reformar los objetivos y prácticas actuales en la cría de perros, una especie en la que se han detectado más de 300 enfermedades hereditarias

Mantener este sistema de cría no puede ser visto como algo ético o aceptable, pues cada año miles de propietarios son desilusionados por su mascota, se crean conflictos de relación y finalmente el perro lo paga con el abandono o la eutanasia. Vimos en esta página el pasado mes de abril un devastador documental de Animal Planet sobre los daños que ocasiona en los perros la selección incorrecta. No es una denuncia nueva. Un escándalo impresionante ocasionó en Estados Unidos el artículo “Westminster Eugenics Show” de J. Goldberg publicado en 2002 en The New Republic Magazine. Recordemos que el Westminster Show es la exposición canina más prestigiosa de Estados Unidos. Cuatro años más tarde, coincidiendo con el Cruft´s 2006 (Inglaterra), la exposición canina más importante de Europa, causó conmoción la publicación de un informe veterinario de la RSPCA (Real Sociedad contra la crueldad de los animales) del Reino Unido que examinaba los problemas ocasionados por la moderna cría de perros de raza y el gran número de enfermedades heredadas por los animales, que los hacen inútiles como compañeros y los obligan a llevar una vida cargada de dolor y sufrimiento. Hay una necesidad urgente de reformar los objetivos y prácticas actuales en la cría de perros, una especie en la que se han detectado más de 300 enfermedades hereditarias. Casi una década de denuncias y poco o nada se ha hecho por cambiar el estado de la situación.

La idea de que somos responsables morales del comportamiento del perro es la responsable de que los problemas de conducta no sean denunciados

Si la salud física de nuestros perros no es buena y está amenazada por un gran número de enfermedades genéticas como se viene denunciando, la salud psíquica no es mucho mejor. La idea de que somos responsables morales del comportamiento del perro es la responsable de que los problemas de conducta no sean denunciados con la misma insistencia que los de salud física, incluso que se trate de justificar determinadas conductas problemáticas culpando a la educación que el animal recibió. Muchos criadores achacan los problemas de conducta de los perros que venden a los propietarios y se niegan a aceptar la idea de que pueda influir en la aparición de ese comportamiento enfermo un rasgo hereditario. No puede afirmarse que todos los problemas de conducta son provocados por un manejo inadecuado del perro, al ser tratados con permisividad por su propietario, la herencia es tanto o más importante. El comportamiento de una especie animal es muy complejo y no puede curarse exigiendo una dosis de responsabilidad al propietario. Gran parte de los criadores profesionales, al menos los más honrados, están preocupados por mantener el temperamento correcto en las razas que crían, pero el sistema cinológico imperante dificulta estas buenas intenciones.

Las neurosis y trastornos son cada día más palpables en las razas selectas, conductas claramente patológicas empiezan a resultarnos naturales y las aceptamos

Las conductas indeseables en los perros han dejado de ser extraordinarias y se han convertido en algo cotidiano, hasta el punto que mucha gente cree que la especie canina es así, un cúmulo de trastornos psíquicos donde fobias, miedos, ansiedad y conductas estereotipadas es lo natural. Nada más falso, el perro ha sido durante siglos un animal equilibrado y con un comportamiento natural. De no haber sido así hace ya muchos cientos de años que la especie habría sido eliminada de nuestra convivencia, un animal neurótico no sirve como auxiliar del hombre en las muchas tareas que a los largo de los siglos se le han encomendado al perro. Las neurosis y trastornos son cada día más palpables en las razas selectas, conductas claramente patológicas empiezan a resultarnos naturales y las aceptamos como propias del perro, cuando no es así. Animales con trastornos como hiperactividad, nerviosismo extremo, automutilaciones, conductas compulsivas, ansiedad, anorexia, agresividad incontrolable son cada día más comunes. En Estados Unidos, país donde estos comportamientos enfermizos empiezas a ser una seria preocupación social, se han realizado diversos estudios sobre su incidencia que demuestran que un 40 por ciento de los perros que criamos padecen trastornos de conducta, un porcentaje que en algunas razas hiperseleccionadas alcanza el 80 por ciento. Más de un 40 por ciento de propietarios se ha visto amenazado por gruñidos y otras conductas agresivas de su perro, y más de un 15 por ciento han sido mordidos por su mascota. Cifras realmente alarmantes y que son en parte responsables del incremento de abandonos y perros eutanasiados de los últimos años. En ese país se sacrifican 15 millones de perros al año por problemas de comportamiento. La instauración en las Facultades de Veterinaria de una rama de etología clínica es la prueba más palpable del incremento de estas incidencias en la salud comportamental de nuestros perros. Los etólogos, los psicólogos del comportamiento, se incrementan en la misma proporción que crece el número de perros problemáticos, no es una moda, es la señal de que hay pacientes que atender. El antiguo adiestrador canino, que enseñaba al perro obediencia o lo preparaba para pruebas de trabajo ha tenido que reciclarse en un terapeuta que antes de educar debe sanar la mente del animal.

Selección de una raza: belleza + salud + equilibrio psicológico

Con los actuales conocimientos de biología genética se pueden fijar las características deseables en cada raza de perros

Los rasgos del comportamiento canino son altamente hereditarios, tanto como lo puedan ser los rasgos morfológicos que durante 2 siglos llevan los criadores trabajando. Algunas agrupaciones étnicas que se han seleccionado con la mente puesta en el trabajo, como son los perros de trineo, los que participan en concursos de pastoreo o en pruebas de trabajo deportivo están demostrando que una selección que busca prioritariamente fijar comportamientos deseables es posible. Con los actuales conocimientos de biología genética se pueden fijar las características deseables en cada raza de perros. El aumento de los problemas de comportamiento en un gran número de razas nos debe hacer meditar sobre la necesidad de ofrecer a los propietarios algo más que perros hermosos de raza pura. Debemos criar perros que no sean portadores de enfermedades genéticas, animales sanos en el cuerpo, pero también sanos en la mente, que ofrezcan a sus compradores equilibrio, compañerismo, entrega fiel y permitan que se establezca una muta relación satisfactoria, sana y feliz. Nada hay que impida que los criadores reproduzcan perros que además de bonitos sean sanos y equilibrados. Los problemas de comportamiento ponen en peligro el vínculo entre el propietario y su animal.

Quizá habría que empezar cambiando el criterio de valoración que impone el pedigrí, juzgar a los perros por algo más que su estándar morfológico, buscar un rendimiento global: belleza + salud + equilibrio psicológico.

3 comentarios en “Selección de una raza: belleza + salud + equilibrio psicológico

  1. Hola.

    Primero felicitaros por el trabajo, excelente.

    No soy un experto canino, sino un dueño preocupado por su compañero de «viaje» y que gusta de experimentar,aprender y como no probar en todo lo que este mundo ofrece. Y jugando y aprovechando el mágnifico animal que me acompaña, decido llevarle a exposiciones donde su imagen impresiona pero su personalidad no gusta. Cierto es que no he trabajado la pose, no he trabajado el paseo porque lo que hemos hecho es, correr, jugar, simular cazas, aprender a comportarse con cualquier perro sea, el que sea su caracter y a tolerar cada día más a gente impertinente que no entiende que al igual que cualquier persona no puede invadir mi espacio vital, a mi peroo tampoco le gusta. Es decir, mi perro nunca se sentirá comodo cuando un juez,. le manipule, le toque los testículos y le abra la boca… vamos más o menos como me pasaría a mi. Y sin embargo, este hecho sirve para que mi perro a ojos de los jueces no esté bien socialidado o no tenga el caracter deseado.

    Bien, se que no vamos a llegar muy lejos en las exposiciones, pero tb creo que medir el caracter de un animal no es tan sencillo como medir su belleza. Ni es tan obvio ni tan fácil de definir y detallar.

    Un saludo y seguir así.

    1. Gracias por tus elogios Nacho. Efectivamente, no todos los perros toleran ser manipulados por extraños con -digamos- «comodidad», pero quizás el problema vaya un poco más allá: a problemas realmente serios de comportamiento (miedos, agresividad…). ¡Saludos a Ámbar! 😉

  2. Es necesario un cambio dentro del mundo de la belleza, mi experiencia con perros de raza es un poco triste. Un Tío mio se empeñó en comprarse un labrador (nosotros le recomendamos que adoptase). Ingenuo de él cayó en la típica trampa del inexperto de comprarlo en una tienda (y ya sabemos la problemática de la venta de perros y gatos en tienda). Finalmente el perro fue sacrificado tras un atropello al año y pico, tras vivir con constantes problemas óseos y de articulaciones, de tener un carácter impertinente, se tiraba a por las bicis, a por los niños… Aprendida la lección, decide comprar otro en un prestigioso criadero de la misma raza. Este segundo animal muere a los 4 años por un problema genético de riñones insoulcionable. Esta gente está jugando con la vida y bienestar de muchos seres y está jugando con los sentimientos de muchos de nosotros.

    Es necesario un cambio de perspectiva y que los concursos de raza tengan otro tipo de pruebas que acredite al perro que posee todas las cualidades de su raza y que es lo necesariamente equilibrado para ser incluido en un programa de cría.

    Saludos!

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