Ejercicio en los perros. Sí, pero con cuidado

El ejercicio es necesario, pero debe controlarse y personalizarse

Ejercicio en los perros. Sí, pero con cuidado

Son frecuentes los problemas de comportamiento debidos a la falta de estímulos en los perros. Las estereotipias son habituales en perros que necesitan cierta actividad y no está satisfecha (aunque no es la única causa), pero esa necesidad de «actividad» a menudo es malinterpretada. El ejercicio es necesario sí, sin duda, pero ni todos los perros necesitan el mismo, ni con la misma intensidad. Y, por supuesto, no es el remedio a todos los problemas como aseguraba el dicho «un perro cansado es un perro feliz».

Los cachorros en desarrollo y perros mayores no deben realizar ejercicios bruscos ni prolongados

Actividad física
Todos los perros, no importa tamaño, edad ni raza, necesitan actividad física para mantener su musculatura en forma. Sin embargo, ese ejercicio físico debe estar muy medido de acuerdo a las características del perro. Los cachorros y perros mayores son especialmente sensibles a los ejercicios inadecuados.
Al igual que sucede con nosotros los humanos, no podemos pretender que un perro sedentario realice ejercicios complicados o demasiado exigentes físicamente, o la sombra de lesiones -que pueden ser importantes- estará siempre presente.
A tener en cuenta: Los cachorros y perros mayores no deben realizar nunca ejercicios bruscos ni prolongados. Especialmente delicado es el caso de las razas con mayor incidencia de displasia de cadera, en las que evitaremos por completo los saltos verticales en la etapa de crecimiento. El ejercicio idóneo es el paso ligero o trote, que tonifica y desarrolla los músculos que una vez bien formados «sujetarán» el esqueleto. En perros delicados siempre es mejor muchos momentos de esparcimiento breves, que pocos prolongados. Por otro lado, los perros braquicéfalos (por ejemplo bulldog) son muy sensibles al calor y los ejercicios prolongados.

Actividad mental
Especialmente importante en razas de pastoreo o caza, la actividad mental satisface sus instintos tanto o más que la actividad física. El entrenamiento en obediencia, algunos trucos sencillos, o los juguetes interactivos, son aliados perfectos. No es necesario que se trate de sesiones prolongadas, tal vez diez minutos dos o tres veces al día, además los podemos realizar en casa.
A tener en cuenta: Los comienzos pueden resultar complicados, pero una vez que nuestro perro comprende que queremos trabajar con él, que puede «aprender» cosas que satisfacen a ambos, entraremos en una nueva fase en la que todo es más sencillo. El perro «aprende a aprender», y el límite sólo lo pondrá nuestra dedicación e inventiva.

Nunca, y esto vale para la natación o para cualquier actividad, forzaremos al perro a continuar si apreciamos cansancio

Acerca de la natación…
Es el mejor ejercicio que existe. Recomendado para la mayoría de dolencias músculo-esqueléticas, sus bondades se basan en que se ejercitan y desarrollan los músculos sin castigar las articulaciones (además de la capacidad pulmonar, la resistencia…). Pero… En perros con poca preparación física puede resultar peligroso, y siempre debemos tener en cuenta la temperatura del agua y del ambiente para evitar hipotermia. Nunca, y esto vale para la natación o para cualquier actividad, forzaremos al perro a continuar si apreciamos cansancio. Una triste referencia: este verano pasado se produjo un ahogamiento cuando una persona intentaba rescatar a su perro de un río.

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