Collar eléctrico: la controversia está servida

Argumentos a favor y en contra del collar eléctrico

Collar eléctrico: la controversia está servida.En algunas facetas del entrenamiento militar el uso del collar eléctrico es necesario, en el adiestramiento civil no.

La controversia que rodea al collar eléctrico como método de adiestramiento canino vuelve a estar en boca de todos con las últimas noticias acerca de la prohibición total de este dispositivo en Wales (Escocia). En España se anuncia en revistas o en Internet, se puede comprar sin ningún tipo de control en grandes almacenes y su utilización no está regulada ni restringida a profesionales formados. Cualquiera puede comprar un collar eléctrico o «de impulsos» y comenzar a emplear la «freidora» con su perro. Evidentemente, los partidarios del adiestramiento en positivo lo repudian, mientras que los más tradicionales lo admiten e incluso recomiendan. Un tercer grupo lo entiende como una herramienta que es útil en determinadas ocasiones, con la condición indispensable de que sea utilizado por adiestradores formados… Pero lo cierto es que cada vez es más popular y se ve con relativa frecuencia en los parques y más aún en entornos relacionados con la caza.

A continuación encontrarás los principales argumentos a favor y en contra de su utilización.

A favor del collar eléctrico

1. Es el método que ha salvado más vidas de perros que, de no ser por el collar eléctrico, habrían sido sacrificados.

2. Es desagradable para el perro, pero soluciona problemas graves (agresividad, escape…) mucho más rápidamente que otros sistemas.

3. Es molesto, pero no es peligroso ni causa daños en el perro. No electrocuta, simplemente emite impulsos que no perjudican al perro.

4. Algunos adiestramientos específicos de alto nivel (por ejemplo defensa/ataque) serían imposibles sin utilizar el collar eléctrico.

5. Permite corregir al perro a distancia, y sin asociar el castigo con el guía.

En contra del collar eléctrico

1. Existen otros métodos, incluso en la mayoría de casos complicados, sin tener que recurrir al collar eléctrico.

2. No se trata de conseguir soluciones rápidas, sino fiables y duraderas.

3. Los problemas del collar eléctrico no sólo son físicos, sino sobre todo psicológicos y de asociaciones indebidas.

4. Cierto, en cuyo caso sería necesario regular su utilización (no podría existir venta ni utilización libre), de igual modo que está regulado ese tipo de adiestramiento (*).

5. También es cierto, una prueba más del desconcierto que puede producir en el perro, que no entiende por qué ni de dónde le viene el castigo.

¿Conclusiones?
Cada uno tiene sus propias conclusiones (casi seguro que antes de leer estas líneas también las tenías ¿verdad?). Intentando escapar de los extremos, lo que sí parece razonable es que este tipo de dispositivos (llámese «collar eléctrico» o «collar de impulsos») no deberían venderse libremente y nunca deberían ser empleados por particulares sin conocimientos ni formación. Bajo ningún concepto la «freidora» puede venderse en el mismo expositor que un arnés decorado o una pelotita que pita.

En el caso de que el collar eléctrico sea necesario para adiestrar a determinados perros destinados a labores policiales o militares, se podría buscar justificación en el uso del collar eléctrico en que esos perros salvan vidas y están al servicio de la sociedad. De igual modo, adiestradores civiles concretos, formados en su uso, podrian emplearlo como último recurso en determinados casos sin otra salida… Pero en muchas de nuestras Comunidades no existe forma de conocer quiénes son los adiestradores civiles formados y homologados, porque el adiestramiento civil de perros no está legislado ¿Entonces cómo sabemos si quien lo utiliza tiene unos mínimos conocimientos?

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N. de la R. Recordamos, al hilo del argumento número 4, que en España está prohibido el adiestramiento en defensa/ataque por particulares, reproducimos el texto de la Ley:

Artículo 7. Adiestramiento.
1. Queda prohibido el adiestramiento de animales dirigido exclusivamente a acrecentar y reforzar su agresividad para las peleas, y ataque en contra de lo dispuesto en esta Ley.

2. El adiestramiento para guarda y defensa deberá efectuarse por adiestradores que estén en posesión de un certificado de capacitación expedido u homologado por la autoridad administrativa competente.

3. Los adiestradores en posesión del certificado de capacitación deberán comunicar trimestralmente al Registro Central informatizado la relación nominal de clientes que han hecho adiestrar a un animal potencialmente peligroso, con determinación de la identificación de éste, debiendo anotarse esta circunstancia en el Registro, en la hoja registral correspondiente al animal e indicando el tipo de adiestramiento recibido.

6 comentarios en “Collar eléctrico: la controversia está servida

  1. Me parece alucinante que el collar electrico se prohiba en paises cercanos y aqui no este ni legislado, es como si los perros solo valieran para dar noticias de mordeduras. Ese collar debia estar prohibido y solo ser usado por profesionales de seguridad y adiestramiento como los esprays antiviolador.
    Gracias.

  2. Muy interesante. Desconocía el artículo expuesto. Lo que sacamos en conclusión de todo esto, a mi forma de entender, es que necesitamos ya una formación oficial u homologada que certifique qué personas realmente están capacitadas para dedicarse profesionalmente al adiestramiento civil. Hay mucho intrusismo, hay mucha gente que está cobrando por servicios que no domina, mucha gente que habla por hablar y todo ello solo perjudica a los animales, los cuales no pueden manifestarse.

    Saludos!

  3. El uso del collar electrico, es debido a las prisas del «entrenador», y principalmente a mala metodologia para el entrenamiento, desde la crianza, se puede afirmar es utilizado en perros de mala crianza, a los que se empezo a entrenar ya muy crecidos; un ejemplo para hacer que suelten cuando estan mordiendo, utilizan el collar de toques electricos, cuando el ejercicio de soltar, se hace jugando, se deja al cachorro como si lo dejaramos abandonado y lo llamamos, se enseña como una variante delreclamo, logicamente esto lleva mas tiempo que darle toques o ahogar al perro con la cadena de castigo; esto indica solamente falta de conocimientos por parte del «entrenador», debemos recordar que las fallas no son atribuibles al perro sino al mal maestro que tuvo, es decir al dueño o al entrenador.

  4. Yo me encuentro en el tercer grupo. Aunque puedo observar que el titular del articulo no. Hablar de «intentando escapar de los extremos» para apenas unos renglones mas abajo llamarlo «freidora». Yo jamas he usado un collar electrico con un perro, pero si lo he utilizado conmigo (por cierto con la intensidad que suelen recomendar como maxima), realmente a esa intensidad si se nota una molestía fuerte (en la maxima recomendada), en las normales no se siente ningun dolor (menos aun un «frito»). Me dan miedo los extremos, incluidos los adiestramientos positivistas talibanes, asi como los meramente castigo… mas que nada porque ambos se basa en lo mismo, en volver egoista al perro.

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