Escaparates navideños e Internet: tumba de cachorros

Hoy, en nuestra sociedad, comprar un perro no es diferente a comprarse unos zapatos o una consola de videojuegos

Escaparates navideños e Internet, tumba de cachorrosCachorro y peluche, sólo a uno de los dos lo puedes devolver, tirar o regalar a quien quieras.

Es de Perogrullo, pero no se abandonarían perros si antes no se hubieran comprado o regalado. Muchos de esos perros se comprarán en las próximas semanas, serán regalos de Navidad fruto de un acto no meditado, precipitado y erróneo. No, no todo el mundo puede tener un perro, no es tan fácil. ¿Recuerdas las 10 razones por las que no tener perro? Y menos aún si no se le da el valor de un ser vivo, de una responsabilidad vitalicia desde el mismo momento en que se incorpora a nuestra casa y -no lo olvidemos- nadie nos obliga a ello.

Pero muchas de esas compras compulsivas se solucionarían de una forma muy sencilla: sólo es necesario regular las operaciones de compra-venta de animales de compañía. Hoy, en nuestra sociedad, comprar un perro no es diferente a comprarse unos zapatos o una consola de videojuegos pero, por ejemplo, al comprar un teléfono móvil con su respectiva línea de teléfono, debes dar tus datos y formalizar un contrato (ya no existen las líneas pre-pago anónimas). Controlar es muy sencillo, lo hacen las cámaras por la calle, analizan nuestro comportamiento en las redes sociales, vigilan nuestras carreteras o nuestra situación financiera… Pero nadie controla que no se abandonen perros.

Algunas soluciones concretas…
Si para criar y vender perros se exigiera estar dado de alta en un archivo informatizado y supervisado (no hay excusa, la tecnología actual lo permite con una facilidad apabullante), y se cruzaran los datos entre la RSCE (inscripciones en el LOE y tramitación de pedigrís) con los cachorros declarados y vendidos ¡todo el que comprara un perro de raza ya estaría «fichado»! A un criador serio no le importaría, a un dueño responsable tampoco.

Si ese cachorro que se ha vendido incluyera una documentación (no una cartilla en blanco como sucede en la actualidad) en la que se refleje el criador, el vendedor (si no es el mismo que el criador) y el comprador… Más de uno dejaría de pensar en los cachorros como mercancía o como peluches. Tenemos coches con matrículas desde que los compramos, nosotros tenemos NIF, y cartilla de nacimiento, escrituras de una casa (aunque se la debamos al banco, claro)… ¿Por qué los perros no tienen nada, por qué son igual que una planta, igual que una flor de Pascua comprada en unos grandes almacenes?

Y, una de las medidas más sencillas de implementar: si no estuviera permitido (y se controlara) mostrar a los perros en los escaparates de las pajarerías se evitarían infinidad de compras por impulso, precisamente las más peligrosas para el futuro de los cachorros cuando crecen y pierden esa apariencia de peluche que pide achuchones desde una tienda de animales… Pero la frontera entre «escaparate» y «vitrina interior» es muy difusa.

La compra compulsiva, por capricho y sin pensarlo, es el origen de muchos abandonos

Y si los perros no son de raza, ¿qué?
Es más complicado, hay que admitirlo, porque un Chuchus ibericus no tiene ningún valor, no se vende ni se compra, no se anuncia, ni se muestra en tiendas como una mercancía Por eso son los más desamparados, pero también hay algunas medidas que ayudarían.

Si el censo de perros, de todos los perros, estuviera realmente controlado y vigilado, no importaría la raza. Cada perro debería estar unido a una persona, y esa persona debería ser responsable de todo lo que le suceda. Y lo más importante, la legislación debería contemplar el abandono con algo más que una multa de un puñado de euros.

Por cierto, muchos de esos adorables mestizos salen de perreras y albergues. Se adoptan, igual que sus compañeros de jaula que alguna vez fueron vendidos como «de raza». Pero no en todos se efectúa un seguimiento sobre el adoptante. En realidad no sería necesario si existieran las medidas anteriores (censo en el que el perro pasa a quedar unido a una persona que responde por él), pero por desgracia no es así.

Hay medidas que se pueden llevar a cabo, que serían efectivas contra el abandono. Si existiera la voluntad de solucionar el problema: ahora mismo deberíamos estar hartos de ver publicidad oficial sobre la tenencia responsable o contra la venta de cachorros en Navidad por impulso, igual que nos han acribillado durante años con los «pezqueñines, no gracias» o «el bosque es de todos». Ha llovido demasiado desde «él nunca lo haría».

Y en el futuro… Ya está aprobada en Bruselas la creación de un registro único en la Unión Europea para animales de compañía. Una excelente noticia, de no ser porque en España tenemos tantos registros como Comunidades ¡y ni siquiera están cruzados los datos entre sí!

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N. de la R.: La Ley catalana de protección de los animales, pionera en España (2003), prohíbe regalar animales en concursos, venderlos a menores de 16 años, exhibirlos en escaparates y/o de forma ambulante como reclamo y, salvo excepciones sin ánimo de lucro, negociar entre particulares sin disponer del permiso de criador y núcleo zoológico.

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