El veterinario en casa, cuándo sí y cuándo no

Charlando con nuestro veterinario hace unos días nos comentaba: «en la última semana hemos tenido dos casos de torsión gástrica, y ninguno de los perros salió adelante porque habían pasado ya muchas horas, una pena…».

El veterinario en casa, cuándo sí y cuándo no.

Sin llegar a consecuencias tan dramáticas, lo cierto es que muchos problemas de salud se complican por la poca observación de los propietarios, la pereza, el «esperar a ver si se le pasa» en definitiva. Peor aún: vamos al veterinario por una herida en una oreja y nos olvidamos de una otitis de semanas que puede desembocar en daños graves y permanentes (la otitis no es nada «escandalosa», no sangra ni «parece» nada grave en nuestra escala…). Y ni somos veterinarios, ni tenemos los conocimientos para evaluar un problema, ni los perros pueden decirnos qué les está pasando. Algunos perros tienen una tolerancia al dolor asombrosa, que puede enmascarar problemas serios, así que no vale aquello de «como no se queja…».

Algunos casos frecuentes y cómo actuar

Vómitos. Un vómito aislado, que no se repite y con apariencia normal no tiene importancia. Si se repite es hora de ir al veterinario.

Diarrea. Similar al vómito, un caso aislado (siempre que las heces sean de apariencia normal) se soluciona con un simple ayuno. Si se repite o existe mucosa, sangre… la visita al veterinario es obligatoria y urgente.

Se ha comido «algo». Si ese «algo» es potencialmente tóxico acudiremos al veterinario de inmediato, aunque sea una cantidad muy pequeña. Si es un objeto grande (más que una bola de pienso) lo mismo, si es cortante o punzante, igual. Olvídate de remedios procedentes de la imaginación popular (ya sabes, darle de comer espárragos y cosas así). El tiempo es un factor importantísimo en los casos de ingestión accidental.

Fiebre. Aunque existe un fenómeno que se conoce como «fiebre sin explicación», es rarísimo. La fiebre siempre indica que algo no va bien en el organismo, y sólo el veterinario puede evaluarlo y solucionarlo.

Heridas. Usemos el sentido común: un rasguño no requiere más que un poco de jabón, agua y yodo (Betadine), pero una herida profunda debe ser atendida.

Golpes fuertes, atropellos… Son frecuentes los perros que mueren porque no dan síntomas aparentes cuando en realidad están muy dañados en sus órganos internos. Al veterinario ¡siempre! incluso aunque aparentemente «no tenga nada».

Daños en los ojos, oídos… Siempre al veterinario y con rapidez.

Objetos extraños, espigas… Que nosotros mismos extraigamos una espiga de la piel del perro puede traer problemas o puede que no, pero  si ese mismo objeto está alojado en el oído o en los orificios nasales los problemas pueden ser mucho más serios. Una vez más, el veterinario es la persona cualificada para ello.

Y así sucesivamente. A la postre el problema siempre es el mismo: desconocimiento, vaguería, ¿ahorro?… Los perros nos transmiten los problemas «a su manera», nosotros debemos estar atentos y no fallarles.

4 comentarios en “El veterinario en casa, cuándo sí y cuándo no

  1. Pues me parece perfecto. Si se tienen conocimientos se actua como dice el articulo, pero si no se sabe hay que ir al vet porque se dan muchos problemas y se agravan otros al tardar demasiado tiempo. Gracias y Feliz año nuevo.

  2. Con los perros es mejor (no ser alarmista, jamás hay que serlo) pero sí muy precavido. En cuanto se perciba algo extraño habría que acudir al veterinario puesto que hay que tener en cuenta una cosa: los perros no se quejan, ni nos dicen «me duele aquí» o «me duele allá». Así pues, mejor prevenir que curar. Yo lo tengo claro.

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