Sesiones de adiestramiento canino ¿cuánto tiempo?

Menos es más (y mejor)

Un error habitual es someter a los perros a sesiones interminables de adiestramiento. Menos tiempo, son siempre mejores resultados.

El A-B-C del aprendizaje canino dice que siempre debemos terminar cada sesión en un éxito. No importa si es un simple «sentado» o la más complicada de las habilidades caninas, siempre hay que terminar con motivación y buen rollo. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes es establecer sesiones de educación o adiestramiento eternas, que aburren a perros y guías. En no pocas ocasiones se alargan hasta que el perro pierde la concentración… y falla ¡justo lo contrario que deberíamos hacer! Y la solución es tan sencilla como no haber alargado la sesión más allá de lo razonable.

Entonces ¿cuánto tiempo entrenamos?
• Hace unos días, charlando con Jaime Vidal («Santi») nos comentaba el caso de un campeón del mundo de OCI y sus entrenamientos. Evidentemente, estamos hablando de una precisión y concentración extremas (que agotan con rapidez, por lo que las sesiones deberían ser cortas ¿no?), pero también de perros y personas habituadas a trabajar juntos bajo presión (más tolerancia al estrés del entrenamiento que los demás «mortales» ¿sesiones largas?). Bien, en ese caso concreto, las sesiones de entrenamiento para competir en OCI al más alto nivel, perfectamente organizadas y estructuradas… Son de ¡12 minutos al día!
• En diferentes manuales y libros sesudos a la vez que bien documentados (por ejemplo en «Psicología del aprendizaje y adiestramiento del perro» (Antonio Paramio), se da una orientación para la duración de las sesiones: alrededor de 5 minutos como tiempo recomendado. En otras publicaciones se recomiendan tiempos de entre 5 y 7 minutos como máximo.
• Hace dos semanas, en un curso de clicker sistema CAP que estamos haciendo, las «profes» (Nuria Francés y Ana Pallé) estructuraban los ejercicios de moldeado en mini-sesiones… también de 5 minutos (aunque nos tenían que parar… ninguno nos dábamos cuenta de que había pasado ese tiempo).
• Jay Sisler, del que ya hemos hablado en otra ocasiones por su impresionante desarrollo de las habilidades caninas en unos tiempos en los que no existía el clicker, estructuraba sus sesiones de entrenamiento en dos bloques al día de unos 10 ó 15 minutos. Y de nuevo estamos hablando de un guía muy experto y perro habituados a trabajos complicados y gran concentración.

Cuanto más exigente es la acción o comportamiento que deseamos obtener, menos tiempo se debe entrenar

Así que parece claro que una duración de entre 5 y 10 minutos es la correcta para obtener el máximo de concentración y motivación por parte del perro. Pero también por parte del guía (cuanto más tiempo, más mecánicamente actuaremos, perdiendo efectividad y habilidad en la comunicación).

Adaptándonos al perro y a nosotros mismos
No es casualidad que el caso que mencionamos en el texto del curso de clicker sea el mínimo tiempo (5 minutos) pues en principio son sesiones para todo tipo de perros y personas y los ritmos se adaptan a los más inexpertos. Con perros y guías sin demasiada experiencia 5 minutos es más que suficiente.
En el otro extremo, 12 minutos, están perros y guías muy compenetrados (compiten en Campeonatos de Obediencia), que han trabajado juntos en infinidad de ocasiones y -sobre todo- con un guía que es capaz de medir perfectamente hasta dónde llega la capacidad del perro en cada momento. 12 minutos es el máximo, pero entre medias se alternan otras sesiones de 3, 5, 7 minutos. Cuanto más exigente es la acción o comportamiento que deseamos obtener, menos tiempo se debe entrenar.
Por otro lado, aprendizaje sencillos, que no requieren un esfuerzo mental importante, pueden organizarse en sesiones más largas (es el caso de los entrenamientos físicos, en los que también puede ser importante la resistencia). Pero en adiestramientos complejos en los que exigimos «pensar», con una gran necesidad de resolutividad del perro, las sesiones deberían ser mucho más cortas. Si cansamos al perro físicamente las reacciones serán más lentas, pero si les cansamos mentalmente, comenzará a cometer errores… ¿Recuerdas la primera premisa? Exacto, siempre terminaremos acertando, y eso es más fácil si no nos extendemos en el tiempo. Dejar al perro con ganas de más es la  mejor forma de empezar al día siguiente con buen pie.

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