Quiero cruzar a mi perro/a, conductas de apareamiento

La selección sexual en los perros

La selección sexual en los perros.Llegar a la camada que deseamos, no es tan fácil como elegir un macho para nuestra hembra.

Autor: Miguel Ángel Signes Llopis.

Cuántas veces hemos podido comprobar que algunas perras cuando están en celo rechazan a algunos machos que nosotros hemos seleccionado y decidido para que se reproduzcan. ¡Este es un buen macho para mi perra!
Es normal que una perra rechace a un macho que hemos seleccionado e igual quiere aparearse con el típico perro que es callejero, u otro que a nosotros no nos gusta nada de nada; pero todo tiene su explicación como paso seguidamente a describir.

Fundamentos de Etología
Sólo los más aptos llegarán a reproducirse. El concepto de “apto” implica que el individuo deberá evitar la depredación, tendrá acceso a fuentes de recurso (territorio, alimentación) y obtendrá la máxima reproducción consiguiendo compañero/a.
Un animal no será apto aunque obtenga más alimento que los demás, evite la depredación y no pueda reproducirse por “fallar” en el cortejo ya que sólo los más aptos llegan a reproducirse por la competencia existente y como no puede adaptarse no favorece a la Selección Natural ni a la evolución de la especie; con lo cual este individuo permanecerá inmutable hasta su extinción.
“Es el individuo el que se adapta para que la especie pueda evolucionar”
En la mayoría de las especies las hembras eligen al macho ya que estas al ser un recurso muy valioso (por llevar óvulos) los machos compiten por ellas. Es más, si la hembra aporta mucho (embarazo, parto y cría de la prole) se convertirá en un recurso escaso y, por tanto, se competirá por ella.

Selección Sexual.
Según Carranza (2000): “La selección sexual es por tanto un conjunto de fuerzas selectivas que actúan de modo diferente en machos y hembras y provocan las diferencias entre los sexos dentro de una misma especie”.
La selección sexual actúa a dos niveles:
Intrasexual: dentro del sexo que compite por el otro (estrategias alternativas, agresividad intrasexual….) y generalmente es el macho el que compite por la hembra.
Intersexual: además de ser el macho más fuerte, por supuesto hay que parecérselo a la hembra.

Sistema de Apareamiento
Según Carranza (2000) se denomina sistema de apareamiento: “El conjunto de estrategias e interacciones sociales que ocurren entre los individuos de una población sexual y que forman el contexto dentro del cual tiene lugar la unión de los gametos”.
El gameto femenino ha evolucionado gracias a la anisogamia para la acumulación de nutrientes y a la espera pasiva de otro gameto, el masculino.
Tenemos tres tipos de sistemas de apareamiento: la monogamia, la poligamia y la promiscuidad.
En la monogamia los machos y hembras se aparean solo y exclusivamente con un miembro del sexo opuesto como mínimo en una estación de reproducción o durante toda la vida.
En la poligamia un individuo se aparea con otros del sexo opuesto. Tendríamos la poliginia en la cual el macho se aparearía con varias hembras y la poliandria en el cual la hembra se aparearía con varios machos.

En la promiscuidad se da una mezcla entre la poligamia y la poliandria.

La espermatogénesis del perro dura todo el año al contrario que la del Lobo que es estacional

La domesticación ha hecho que el perro pase de monógamo acérrimo -como lo es el Lobo- a poliginándrico moderado o promiscuo; y a causa de este sistema de apareamiento el macho se desentiende de los cachorros por la no certeza de paternidad por lo que el componente conductual materno aporta mucho, manifestándose más en el aprendizaje de los cachorros.
La espermatogénesis del perro dura todo el año al contrario que la del Lobo que es estacional. El celo en la perra es de dos-o incluso puede tener tres- al año alcanzando la madurez sexual entre los 6 y los 14 meses (según raza y condiciones ambientales), al contrario que en la Loba que el celo también es estacional y solo tienen uno al año, generalmente entre enero y de marzo.
Y la conducta de vagabundeo es más acusada en el macho para poder aumentar su Éxito Reproductor (vagabundea en busca de todas las hembras que haya por ahí disponibles para copular con ellas y dejar el 50 por cien de sus genes).

Cortejo
Según Abrantes (2003): “El comportamiento de cortejo ha evolucionado para evocar la motivación sexual, en lugar de la agresividad de la pareja”.
El cortejo es un proceso complejo y entre otras cosas sirve para identificar a la especie, para la competición entre machos y lo más importante es que a la hembra le sirve para poder hacer sus “valoraciones” en cuanto a cuidados parentales del macho. Además de lo anterior, la hembra en el cortejo también hace sus valoraciones sobre los recursos y buenos genes que tiene el macho.
En cuanto a los recursos la hembra sabe que un buen territorio del macho, es igual, a mucho alimento para ella y su descendencia; y sobre los genes sabe que son los que incrementarán la capacidad de sus descendientes de poder sobrevivir, competir y llegar a reproducirse. Si ponemos como ejemplo a los Gorilas, el “espalda plateada”, tendrá ambas cosas: un buen territorio y unos buenos genes.

Algunas conductas de cortejo en el macho incluyen la postura de juego -se arquea haciendo una reverencia-, persecución, forcejeo, lamido de orejas y región genital de la hembra. Si la hembra está receptiva para la monta suele ladear la cola, exponiéndole su zona genital y se deja montar.

Problemas que pueden afectar en el apareamiento
En el apareamiento nos podemos encontrar, entre otros, con los siguientes problemas:
Problemas orgánicos en el macho: Horwitz, Mills y Heat, (2006) nos dicen: “una variedad de condiciones médicas pueden afectar al apareamiento del macho. Estas pueden incluir cualquier condición que sea dolorosa, como un traumatismo o trastorno musculoesquelético. Tumores de células de Sertoli también afectan la manifestación y puede precipitar la feminización del macho, reduciendo su líbido y atracción hacia las hembras en celo (Barton, 1959; Pulley, 1979)”. Y Manteca (2003): “Los procesos patológicos que cursan con dolor en el pene o en el tercio posterior- tales como displasia de cadera o hernias discales, por ejemplo- pueden dificultar la monta o la intromisión, y, a largo plazo, disminuir la motivación sexual del animal”.
Que la hembra detecte que el macho no tenga buenos genes, buen territorio y acceso a fuentes de recurso y no desee tener descendencia de él. Todo lo anterior la hembra lo detecta en el cortejo.

En Gandia (Valencia) localidad en la que resido no hace mucho tiempo la Protectora de Animales pudo al fin capturar a un perro que llevaba varios años abandonado. Casi todas las perras-las que no tenían ningún adiestramiento a obediencia o su propietario no tenía ningún control sobre ellas -del barrio donde vivía-su territorio-, el perro se las llevaba con él, las cubría y a los dos meses la perra tenía cachorros.

Resaltar que este perro era un superviviente nato ya que estaba expuesto a la Selección Natural y no la Artificial con lo cual las hembras detectaban que tenía buenos genes, buen territorio y fuente acceso de recursos.
Que el macho falle en el cortejo por no ser apto. Algunas hembras aunque estén receptivas para copular se mostraran pasivas-o incluso agresivas- rechazando la monta o cópula.
Que no se lleve a la hembra al territorio del macho. Hay que tener en cuenta que un macho en un entorno nuevo no tendrá la misma seguridad y familiaridad con el lugar como la que tendrá en su territorio.

Aunque pueden darse muchos casos en que llevando al macho al territorio de la hembra ésta sea cubierta. Lo ideal y para hacerlo bien sería dejar al macho desde que la perra empieza a tener el celo (primeros días de secreciones vaginales sanguinolentas) para que el mismo la vaya cortejando y luego la cubra con éxito.
Que la hembra sea más dominante que el macho. A este respecto Horwitz, Mills y Heat (2006) nos dicen: “una perra dominante puede no permitir al macho ciertas posturas esenciales para el proceso de apareamiento, como ponerse encima, acercarse por la parte de atrás y montar (Houpt, 1997”).
Que el macho o la hembra sean miedosos. Tendremos en cuenta que el miedo-al igual que el estrés- inhibe la conducta sexual. Cuanto mayor sea éste, mayor será la inhibición.
Que el macho y la hembra sean jóvenes y no tenga experiencia. El comportamiento sexual en los perros es innato y para perfeccionarlo ayuda mucho la experiencia que adquiera el animal.
Falta de socialización en el macho. A este respecto Horwitz, Mills y Heat (2006) nos dicen en cuanto a la monta: “Una falta de orientación conveniente puede asociarse con una socialización insuficiente temprana con otros perros o la falta de experiencias de juegos prepubertales juveniles con congéneres”.
Resaltar que el juego ayuda a los perros a mejorar su capacidad social. Los cachorros o jóvenes practican en el juego con sus congéneres, entre otras cosas, el desarrollo de comportamientos futuros que incluyen un cortejo efectivo, conductas de competición y/o sumisión.

Conclusión
Si nuestra perra rechaza a un macho, no hay que darle vueltas al asunto y hacer lo que nos pide, es decir, rechazar nosotros también a ese macho porque de lo contrario no estaremos seleccionando del modo “correcto”.
Ella para llegar a esa conclusión tendrá sus muy buenas razones y tendremos en cuenta que la hembra nunca se equivoca ya que de hacerlo perdería la cría de ese celo, lo que conllevaría a la disminución de su eficacia genética.

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Agradecimientos
Este artículo se lo quiero dedicar a Nuria Luengo Millán, Presidenta de la Asociación de Intervenciones Asistidas con Perros (AIAP) ya que sin ella saberlo me ha motivado a escribirlo.

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Bibliografía
– Abrantes, R. (2003): Manual de Comportamiento Canino. Kns Ediciones. 1ª Edición en lengua castellana.

– Carranza, J. (2000). Etología. Introducción a la Ciencia del Comportamiento. Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones, Cáceres. 2ª Reimpresión.
– Horwitz, D. Mills, D. Heat, S. (2006): Manual de Comportamiento en Pequeños Animales. Ediciones S de la Edición Española.
– Jensen (2.004): Etología de los Animales Domésticos. Editorial Acribia. De la edición en lengua española.
– Manteca, J. (2003): Etología Clínica Veterinaria del Perro y del Gato. Multimédica Ediciones Veterinarias. 3ª Edición.
– Pozuelos, A. y Álvarez, R. (2007): Manual de Etología Canina. Clínica de la Conducta. Adiestramiento del Perro. Gráficas Alhambra. Granada.

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