Granjas de cachorros, el infierno continúa después

Los perros rescatados de granjas de cachorros sufren daños psicológicos graves de larga duración

Los perros rescatados de granjas de cachorros sufren daños psicológicos graves de larga duración.

En un estudio a gran escala que evaluó a más de 1.100 perros anteriormente utilizados para la cría en «fábricas de cachorros«, se encontró que estas instalaciones son gravemente perjudiciales para el bienestar de los perros que son mantenidos en ellas.

El estudio fue realizado por Best Friends Animal Society y la Universidad de Medicina Veterinaria de Pensilvania, y será publicado en la revista Ciencia de la Conducta Animal.

Ahora podemos confirmar científicamente lo verdaderamente destructivas que son las granjas de cachorros
Los perros utilizados para la reproducción en gran escala de cría comercial (también conocidas como «fábricas de cachorros«) sufren daños psicológicos y muestran los efectos años después de abandonar las instalaciones de cría.

El Dr. Frank McMillan, investigador principal del estudio y director de Best Friends Animal Society afirma: «Siempre sospeché que los perros en estas instalaciones sufren emocionalmente a causa de los comportamientos anormales que muestran cuando salen, pero ahora podemos confirmar científicamente lo verdaderamente destructivos que son estos lugares para los perros».

El estudio comparó una amplia gama de características psicológicas y de comportamiento de perros rescatados de granjas de cachorros con las de los perros no procedentes de ellas. En total 1.169 perros se incluyeron en el estudio.

«Para estos perros el mundo y todo lo que hay en él es algo en lo que no se puede confiar, algo que siempre da miedo. El daño hecho a estos perros es desgarrador«

Las «granjas de cachorros«, son grandes instalaciones donde los perros son encerrados en pequeñas jaulas toda su vida con poco o ningún ejercicio ni contacto humanos, con el único propósito de reproducir en masa los cachorros para venderlos en las tiendas de mascotas y venta al por menor a través de Internet.

«Los resultados del estudio indican que realmente no importa si la cría dice ser respetuosa, respetando las leyes, o incluso si están o no autorizados por el USDA», dice McMillan. «Este estudio nos proporciona una fuerte evidencia de que los perros que permanecen en estas instalaciones de cría en gran escala no sólo sufren mientras están confinados allí, sino que las cicatrices emocionales perduran con ellos durante años, incluso cuando son recolocados en hogares normales».

«Muchos de los perros muestran dificultad para simplemente hacer frente a acontecimiento normales del día a día en sus vidas».

Los resultados mostraron una amplia gama de resultados anormales, entre ellos: niveles significativamente elevados de miedos y fobias, que se traducen en conductas compulsivas y repetitivas, tales como girar en círculos, ensuciar en casa, y una mayor sensibilidad a ser tocados y manipulados.

McMillan remarca: «La diferencia más importante se encontraba en los miedos en comparación con los perros normales, que es de seis a ocho veces mayor en los perros rescatados de las granjas. Curiosamente, el mayor temor fue acompañada por una menor probabilidad de que los perros muestren agresividad».

Varias «fábricas de cachorros» han sido denunciadas por condiciones físicas sucias e insalubres, donde los perros a veces sólo tienen agua sucia y comida con moho para consumir.

Una perspectiva diferente
Pero al observar el daño psicológico el nuevo estudio ofrece una perspectiva diferente sobre el problema. McMillan afirma que las actuales leyes estadounidenses están diseñadas para proteger a los perros de las malas condiciones físicas, pero no proporcionan una protección adecuada acerca de los efectos emocionales negativos que conllevan estas granjas.

En cuanto al progreso en la nueva vida de estos perros, McMillan dice: «La mayoría de los perros mejoran con el tiempo, y es importante tener en cuenta que muchos de ellos llevan una vida muy feliz, pero otros muchos también siguen luchando emocionalmente el resto de sus vidas.

Para ellos el mundo y todo lo que hay en él es algo en lo que simplemente no se puede confiar, algo que siempre de miedo. El daño hecho a estos perros procedentes de granjas de cachorros es desgarrador«.

«Las historias más tristes llegan de la gente de buen corazón que adopta estos perros y trabajan durante años en su adaptación. A veces te informan de que, incluso después de varios años, el perro simplemente se sienta y mira fijamente al espacio», dice McMillan. «Me dicen que es como si no estuvieran allí, lo comparan con un niño con autismo severo«.

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