La decisión de «tener un perro»

¿Estamos preparados?

¿Estamos preparados para incorporar un perro a casa? ¿Sabemos elegir el perro adecuado a nuestras propias necesidades y características? Por Mónica Corchado.

Por: Mónica Corchado (dog-couching).

La gran mayoría de las personas se quedan un perro porque se lo han regalado, porque lo han visto en una tienda y se han encaprichado, o porque ven uno en la perrera o protectora y les da pena.

La decisión de tener un perro, y así poder disfrutar los 10 ó 14 años que estará con nosotros, no pasa por ninguna de las tres opciones anteriores.

Es de vital importancia, que cuando se nos venga a la cabeza incorporar un nuevo perro en la familia o cuando nos tientan con ello, pararnos a reflexionar. No todos los perros son para todo el mundo, ni todo el mundo puede o debe tener un perro.

Primero, debemos reflexionar y tener la respuesta a la pregunta siguiente: ¿por qué quiero un perro ahora? Las respuestas más típicas a esta pregunta serían: “porque quiero”, “porque me apetece”, “porque quiero ayudar a los perros abandonados”, “porque, porque, porque…”. Pueden ser infinitas. Pero debemos ser conscientes de la responsabilidad que conlleva esta respuesta, no podemos tomarla a la ligera, y decir un simple “porque sí”.

Estamos hablando de un ser vivo que vivirá un mínimo de 10 años. ¿de verdad eres consciente de la responsabilidad que conlleva? ¿eres consciente que te va a condicionar las vacaciones? ¿y que va a alterar tu rutina actual? ¿Qué vas a tener que sacarlo a pasear aunque llueva, haga frío o nieve? ¿eres consciente que te encontrarás con algunos pelos de perro por el suelo? ¿y de que debes educarle todos los días? ¿tienes paciencia suficiente? Este es solo uno de los hándicaps a los que hay que enfrentarse cuando se piensa en tener un perro, pero no los más importantes.

No juegues con una vida. Reflexiona antes de llevar un perro a casa. Después, puede ser demasiado tarde…

La energía del perro
Lo más importante para mí, es elegir el perro correcto. ¿y cómo saberlo? Pues asesorándote con un profesional. Dependerá de tu estilo de vida, de tu rutina, de tu espacio, de tu tiempo libre, y sobre todo, de tu energía. Si eres una persona más bien sedentaria, no debes coger a un perro activo, porque es muy posible que la convivencia sea insoportable. La energía de un perro activo, es importantísimo liberarla todos los días, y si eres de baja energía, será un “castigo” u obligación, en tenerle que sacar. Si no se descarga esa energía del perro, será difícil de controlar; y esto conlleva problemas de comportamiento asociados, que son los que desencadena al final en el destino del perro en la perrera, o protectora en el mejor de los casos.

Creo firmemente que toda aquella persona que quiera tener un perro, debe pasar antes por una pequeña formación básica sobre psicología canina, para entender realmente “qué” es un perro, qué necesidades tiene (aparte de la comida y el veterinario), y como realizar una educación preventiva. Muchas de las personas que adquieren un perro no saben cómo educarle, no saben lo que deben hacer, no entienden el lenguaje del perro, aplican la psicología humana a la educación del perro, y eso, da como resultado una convivencia con problemas.

Pero hay que tener en cuenta, y muy asimilado, que el 99% de los problemas de comportamiento del perro, es causado por la falta de información del dueño/a, y por supuesto, la falta de interés en saber más acerca del compañero que convive con ellos. Eso es una falta de responsabilidad muy grande, y me vais a permitir decirlo, una falta de respeto hacia el perro. Porque él siempre se esfuerza en entendernos, siempre está observándonos, y ¿nosotros? Creemos que con darle de comer, darle besitos, dejarle dormir en el sofá, y sacarlo a hacer pipí, ya lo hacemos todo por nuestro perro. Y nada mas lejos de la realidad….eso es tan solo el 50% (si llega).

Es de vital importancia dejarse asesorar sobre cual es nuestro perro ideal, porque dejamos llevar por los caprichos o la pena, son malas consejeras. Debes tener muy claro el por qué quieres tener un perro, o para qué quieres tener un perro. No es lo mismo que quieras tener un perro para trabajar con él, para salir a correr todos los días, que para estar con niños, para estar con gente mayor, etc. Y esto, no depende exclusivamente de la raza, sino del nivel de energía que tenga el perro. Debe ser una energía que se adapte a la nuestra y, sólo así, podremos disfrutar de un verdadero amigo. Sino, todo serán problemas… La casa, el paseo, el juntarlo con otros perros, con gente, etcétera.

Por supuesto, ante una persona inexperta en la comunicación con perros, aconsejo siempre un perro de baja energía, o baja-media, porque será más fácil educarle. Un perro de energía media-alta, alta o muy alta, sólo es recomendable a personas que tengan experiencia en el manejo y la educación. Y si a esto le sumas, que tenga un carácter fuerte, estará «reservado» sólo a profesionales, pero a verdaderos profesionales.

Así que antes de tener un perro, contesta sinceramente a estas preguntas:
–  ¿Por qué quiero un perro?
–  ¿Para qué quiero un perro?
–  ¿Conozco los «pros» y los “contras” de tener perro?
–  ¿Qué estilo de vida llevo? ¿Tengo tiempo para dedicarme a él?
–  ¿Soy una persona activa, o más bien sedentaria?
–  ¿Un cachorro o uno adulto? ¿Por qué?
–  ¿Macho o hembra? ¿Por qué?

Si eres una persona sincera, y las contestas con honestidad, podrás darte cuenta si realmente es conveniente que tengas un perro ahora o no. Puede que no seas la persona adecuada o que no sea el momento.

No juegues con una vida. Reflexiona antes. Después, puede ser demasiado tarde…

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