Indefensión aprendida en los perros Vs. Exigencia

Cuando el adiestramiento en positivo… deja de ser «positivo»

La indefensión aprendida y los perros...Cuando el adiestramiento en positivo deja de ser "positivo". (Vídeos).

El experimento más conocido sobre indefensión aprendida lo realizaron Owermier y Seligman en los años 60 exponiendo a dos perros a descargas eléctricas. Uno de los perros tenía la posibilidad de “apagar” las descargas empujando una palanca con el hocico, el otro no tenía ningún control sobre las descargas, hiciera lo que hiciera.

Después del experimento, el perro que tenía la posibilidad de parar las descargas se encontraba en una situación anímica normal, el otro estaba deprimido, asustado.  Ver más sobre indefensión aprendida.

El estudio de Owermier y Seligman es un clásico de la psicología, y se encuentra en todos los documentos relacionados con la depresión (la indefensión aprendida es considerada como la antesala de la depresión).

Se denomina indefensión aprendida, porque el perro aprende que sus acciones y los refuerzos son independientes, no tienen relación entre sí.

El animal no tiene por lo tanto ningún control sobre las consecuencias de su comportamiento y no tiene ni siquiera la oportunidad natural de evitar o escapar de la situación. También se la denomina indefensión adquirida, o desesperanza aprendida.

Los problemas asociados y derivados de la indefensión aprendida se pueden estructurar en tres apartados: Cognitivos, Motivacionales y Emocionales. Son más graves y más difíciles de revertir cuanto más se prolongue en el tiempo la situación.

Los animales aprenden a dejarse llevar por las situaciones, ya que su intervención no cuenta en el resultado. Quedan anulados.

Mucho menos conocido es el experimento de Richard Norris (Universidad de Edimburgo) aunque con resultados similares.

Norris seleccionó dos grupos de cobayas. El primero fue depositado en un tanque de agua turbia (para que no pudieran ver el fondo), con unos obstáculos sumergidos que les permitieran descansar en lugar seguro mientras nadaban.

El segundo grupo de cobayas no tuvo tanta suerte, su tanque sólo tenía agua y su única posibilidad de sobrevivir era nadar ininterrumpidamente. Los dos grupos fueron rescatados después, y se introdujeron en un tercer tanque también «sin fondo»… y el resultado es que los cobayas del primer grupo nadaron más tiempo y se mostraban más tranquilos (recordaban que existía la posibilidad de salvarse si encontraban un obstáculo sumergido, aunque no existiera) mientras que los del segundo grupo se agotaban antes, cuando no se abandonaban a su suerte.

Castigo positivo Vs Castigo negativo
En el experimento se aplicaba un castigo positivo (descarga), y se ofrecía al perro la posibilidad de anular ese castigo. Pero en el tan de moda adiestramiento en positivo no existe el castigo positivo, aunque sí el castigo negativo… y en demasiadas ocasiones obviamos sus consecuencias muy alegremente.

Sí, el»adiestramiento en positivo» no es la panacea ni es inocuo, por más que esté «de moda»

Un perro «adiestrado en positivo», sometido a un nivel de exigencia muy alto o aunque sea bajo si no consigue el éxito, por mucho que se empleen técnicas de refuerzo positivo y castigo negativo, puede alcanzar la misma situación de indefensión aprendida independientemente de si se emplea el castigo positivo o no.

De hecho, lo que sucede es exactamente lo mismo que en el experimento, de una forma menos cruel y consciente por nuestra parte, peor lo mismo al fin y al cabo: el perro no tiene control sobre el refuerzo, no encuentra las acciones o comportamientos que le llevarían a conseguirlo. Sí, el»adiestramiento en positivo» no es la panacea ni es inocuo.

¿Cuándo podemos exigir al perro?
Es fácil, sólo podremos exigir al perro cuando conozca a la perfección lo que esperamos de él. Por eso es muy importante dar los pasos necesarios durante el adiestramientoo, en el orden preciso y con el tiempo suficiente para consolidar lo aprendido.

Exigir demasiado pronto, o demasiados avances de forma precipitada sin consolidar lo anterior puede llevar al perro a la indefensión aprendida, por mucho que se utilice un clicker y un puñado de salchichas.

Y no menos importante, no existe una medida universal de exigencia. Lo que un perro tolera para otro es insoportable. El nivel de estrés que es capaz de tolerar un perro joven sin experiencia puede ser muy bajo, por lo que una buena técnica en la comunicación hombre-perro y las señales que se emplean, es lo segundo en lo que debemos esforzarnos, y que demasiado a menudo se infravalora. ¿Lo segundo? Sí, porque lo primero siempre debería ser valorar el perro con el que vamos a trabajar, su sensibilidad, tolerancia a la frustración y al estrés…

“Dele a una persona una sensación de seguridad y control y la actitud defensiva y obsesiva se derriten”

Whitson, autor de «La falta de control aumenta la percepción de patrones ilusorios«.

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Y como una imagen vale más que mil palabras…:

Este vídeo circula en los últimos meses entre los profesionales de la psicología, y también del adiestramiento. Transmite a la perfección lo que es la Indefensión aprendida, y cómo se puede inducir de forma muy rápida, y sin ningún castigo positivo, simplemente jugando con las expectativas.

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Y este otro vídeo no es menos popular, César Millán se emplea a fondo… hasta llevar al perro a la indefensión. Junto con el famoso episodio en el que el protagonista es un malamute en Canadá (en el que utiliza un estrangulador) son los dos  más controvertidos del «encantador de perros».

5 comentarios en “Indefensión aprendida en los perros Vs. Exigencia

  1. Buenas a todos,
    me parece uno de los artículos más interesantes publicados en cuanto a conducta animal en webs divulgativas en los últimos meses.
    Esta es la base del adiestramiento cognitivo-emocional, y es que viene al pelo para explicar uno de los grandes beneficios del mismo:
    – El adiestramiento CE es un modelo de trabajo muy protocolarizado y con muchos evaluadores, por lo que te permite saber en cualquier punto cómo está funcionando el trabajo o dónde está el fallo. Una de sus fases introduce la exigencia, pero sólo lo hace en el momento que el perro demuestra usando sus capacidades cognitivas (todavía queda gente que dice que es un proceso complejo de condicionamiento operante) para resolver un ejercicio y por tanto demuestra conocer a la perfección lo que se le está pidiendo. De este modo exigir una conducta es más lícito porque sabemos que el perro sabe lo que tiene que hacer y la NO ejecución se puede considerar desobediencia.
    Enhorabuena!!

    1. Gracias Marcos, llevaba tiempo con idea de escribir sobre la indefensión aprendida más allá del abuso del castigo… Y curiosamente es el artículo que más opiniones favorables ha tenido por vuestra parte, la de los profesionales de la conducta canina. Al final, para mí (que no soy de ninguna «secta» y me gusta e intento beber de las mejores fuentes) la moraleja es que en cualquier actividad con perros hay que tener siempre en cuenta al individuo, por encima de los métodos que se empleen.
      Un abrazo.

  2. No he entendido el video de cesar millan , es acaso que obliga al perro a no defenderse y de ahi la indefension aprendida? si no es eso haganmelo saber , gracias!

    1. Lo que hace Millan es someter a nivel físico a un perro reactivo y agresivo. Le demuestra que al someterse no se está jugando la vida. Hay perros muy intensos que muchas veces deben pasar por esa experiencia para entender que la pasividad no siempre es exponerse a la muerte. Millan es único en lo que hace.

  3. Excelente artículo.
    Siempre habría que terminar con lo último que el perro haya hecho con éxito, para evitar esa frustración. Gracias.

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