Niños con perros… más salud

Hace sólo unos días vimos cómo la convivencia con perros era responsable de una menor incidencia de asma en niños. Hoy, el estudio de La Universidad de Kuopion va un paso más allá

La convivencia con perros ayuda a la maduración inmunológica de los niños que conviven con ellos. Estudio del Hospital Universitario de Kuopion, Finlandia.

El estudio se realizó sobre casi 400 niños, y entre los hallazgos destacamos: los bebés que vivían con perros durante su primer año fueron alrededor de un tercio más propensos a estar sanos durante su primer año, en comparación con los bebés que no tenían mascotas en el hogar. Los bebés con perros en casa tenían un 44 por ciento menos probabilidades de desarrollar una infección de oído, y el 29 por ciento menos de probabilidades de necesitar antibióticos.

«Los niños que tuvieron contacto con perros en el hogar tenían infecciones del oído menos frecuentes y fue necesario un menor número de ciclos de antibióticos que con los niños que no tenían contacto con perros», afirma el autor principal del estudio, el Dr. Eija Bergroth, pediatra del Hospital Universitario de Kuopion, y añade «los contactos con gatos no parecen tener tanto impacto en la disminución de la frecuencia de infección en el análisis multivariante, como los contactos del perro».

Cómo era la muestra
Se trataba de 208 niños cuyas madres fueron reclutados durante el último trimestre del embarazo. Las madres procedían de zonas rurales de Austria, Finlandia, Francia, Alemania y Suiza. El estudio también incluyó datos de 216 madres que viven en zonas rurales o suburbanas, en Finlandia, que dieron a luz en el Hospital Universitario de Kuopio en Finlandia. Después de excluir a los niños con información incompleta, los investigadores analizaron datos de 397 niños.

Datos concretos
Durante el primer año de vida, el 72 por ciento de los niños experimentaron fiebre, un 40 por ciento tuvieron una infección en el oído, el 97 por ciento mucosidad en la nariz, el 84 por ciento tenía tos y 32 por ciento sibilancias en algún momento. A casi la mitad de los niños se les suministraron antibióticos al menos una vez durante su primer año de vida.

El 62 por ciento de los niños tenía un perro, y un 34 por ciento tenía un gato en algún momento durante el estudio.

En general, los niños que tenían algún contacto con perros o gatos en el hogar eran más saludables que aquellos que no. Además, las infecciones de oído, tos y escurrimiento nasal duraron menos tiempo, según el estudio. También fueron necesarios menos ciclos de antibióticos.

«Una posible explicación podría ser que los perros traen algo a la casa -suciedad, tierra- que afecta a la maduración inmunológica del niño, dando lugar a más reacciones inmunológicas ante los agentes infecciosos que le atacarán más tarde, cuando el niño entra en contacto con virus y bacterias…».

Fuente: Eija Bergroth, pediatra, Hospital Universitario de Kuopion, Finlandia.

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