Antropomorfismo y perros

El Antropomorfismo es causa de conflictos

La historia de Lily y Maddison no tuvo final feliz (vídeo).

Antropomorfismo (según la RAE): Tendencia a atribuir rasgos y cualidades humanos a las cosas (y animales). Y añadimos: una de las causas más habituales de conflictos entre humanos y perros, y también entre perros y perros.

Lily y Maddison, la historia real del perro ciego
Hace unos años surgió una de esas historias que tanto gustan en las redes sociales y periódicos sensacionalistas. En octubre de 2011, dos perros gran danés (uno de ellos ciego, la hembra, por cierto doble merle) buscaban adopción.

El perro que veía –Maddison– ejercía de perro guía para la hembra ciega –Lily– y por eso la adopción sería conjunta, no podían ser separados bajo ningún concepto. La organización que se encargaba de ello fue DogTrust, y en poco tiempo las solicitudes se contaban por centenares. Los perros fueron adoptados por el matrimonio Wlilliams, y final feliz, o al menos eso parecía.

Poco después, en noviembre de 2011 (y esto no se publicó en apenas ningún medio, ni por supuesto pululó por las redes sociales), Lily atacó a Maddison, una y otra vez, hasta que la convivencia de los dos perros se hizo insostenible y las heridas graves.

El final feliz se desvaneció, y la historia a lo Walt Disney no acabó como todos pensaban, sino todo lo contrario: Lily volvió al refugio, buscaba de nuevo adopción, y además con el estigma de perra ciega, pero además agresiva, su ficha decía “se busca hogar para perro especial, donde sea la única mascota“. ¿Qué falló?

Sin duda el problema principal fue pasar por alto que Lily y Maddison eran perros. No se les puede explicar con palabras que su nuevo entorno es agradable, que estarán bien y sobre todo que estarán seguros. Tienen que sentirlo, y eso lleva tiempo. No hubo el proceso de adaptación que todo perro necesita en un cambio de hogar, más aún un perro con inseguridades por limitaciones físicas. No son personas, y en su mundo hay que comunicarse con sus reglas del juego y sus tiempos. De la inseguridad al miedo hay un paso, del miedo a la agresión sólo otro más, y con Lily y Maddison esos pasos se dieron a la carrera.

Es obvio, y admitido por cualquiera que haya alcanzado el siglo XXI y no se haya quedado cincuenta años atrás, que los perros tienen sentimientos, emociones y estados de ánimo

¿Entonces los perros no tienen sentimientos?
Aunque esta frase todavía se escucha en los círculos más reaccionarios del mundo del perro (ya sabes, aquello de “son sólo animales…“), evidentemente no es así.

Es obvio, y admitido por cualquiera que haya alcanzado el siglo XXI y no se haya quedado cincuenta años atrás, que los perros tienen sentimientos, emociones y estados de ánimo. Y precisamente ése es el problema, que no siempre -o casi nunca- se tienen en cuenta las peculiaridades específicas del sistema emocional -límbico- del perro, que por cierto es diferente al del hombre, al del delfín o al del bonobo… por citar sólo tres de las especies más habituales en los estudios de los científicos especialistas en comportamiento animal.

Vídeo de Lily Y Maddison….:

 

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