Collares eléctricos… ¿deberían legislarse?

Animal Welfare Council Companion ha presentado un informe sobre el uso de los collares eléctricos o collares de impulsos en animales de compañía

Animal Welfare Council Companion ha presentado un informe sobre el uso de los collares eléctricos o collares de impulsos en animales de compañía.

Los collares eléctricos, de impulsos, o tele-tack siempre son motivo de controversia. Hay quien lo entiende como último recurso cuando todo lo demás falla, quien lo tiene como elemento principal de adiestramiento, quien lo utiliza como una herramienta más cuando entiende que es necesario en un cometido concreto… y quien lo critica sin piedad y lo considera inadmisible.

Para conocer mejor a todo lo que rodea al controvertido collar eléctrico, el informe de Animal Welfare Council Companion incluye una extensa revisión de la literatura científica actual que puede ser relevante para la materia, reconociendo la complejidad del problema. Desde una visión crítica, el informe asegura que los argumentos utilizados tanto por los defensores y los opositores al uso de estos dispositivos llevan a las generalizaciones simplistas sobre lo moral (o no) de su utilización, pero el problema es más complejo, puesto que ambos grupos a la postre se interesan por mejorar la situación de un animal (aunque sus métodos sean opuestos).

El informe señala que es muy importante diferenciar entre las distitnas formas en que los collares eléctricos son utilizados, es decir: como un disruptor para interrumpir conductas concretas, como refuerzo negativo o como castigo. Incide también en que es evidente que estos dispositivos pueden utilizarse para infligir sufrimiento, y que puede darse con facilidad un abuso, pero en la actualidad existen medios para indicar si el sufrimiento lega a ser importante. También -asegura el informe- es importante diferenciar entre dispositivos que son activados por el comportamiento del animal (por ejemplo vallados eléctricos) y los que son manejados por el hombre (en los que es necesaria una formación para poder utilizarlo con criterio).

El informe propone que exista un registro o licencia por parte de los profesionales que utilicen collares eléctricos

En otro partado, el informe también indica que no hay investigaciones en curso publicadas sobre las implicaciones para el bienestar en animales de compañía a raíz del uso de collares eléctricos, pero anuncia que pronto será publicada una que puede ayudar a resolver la controversia sobre su efecto en los perros. Un punto interesante que se menciona en el informa completo (no en el resumen), es que no se suele contemplar como variable a tener en cuenta cómo afecta la descarga a cada perro en concreto -como individuo- y, por lo tanto, ¿sería posible establecer unas recomendaciones generales sobre la utilización de collares eléctricos aplicando unas directrices generales para todos los perros?

Por último, el informe señala que si el gobierno británico sigue apoya la legalidad de los collares eléctricos (en Inglaterra se estima que hay unos 350.000 collares eléctricos) es necesario que exista control sobre su comercialización: que las características más importantes del producto se indiquen con claridad, incluyendo sus características de descarga eléctrica y su corriente y tensión. E incluir una serie  de dispositivos de seguridad que eviten un mal uso (limitación de la tensión dentro del dispositivo). Y, lo más importante, el informe propone que exista un registro o licencia por parte de los profesionales que utilicen collares eléctricos, así como un protocolo de actuación que deberán cumplimentar.

•Más información: Animal Welfare Council Companion, y descarga del informe completo (muy interesante).

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