Errores de manejo con los perros

Y cómo utilizar bien la correa

Errores de manejo con los perros... Y cómo utilizar bien la correa,

El correcto manejo de los perros es mucho más que pasear con una correa. Todas nuestras acciones se transmiten a través de la correa, y nuestros errores en el manejo del perro también.

Un correcto manejo de la correa…
El mejor manejo de la correa sería el «no manejo». Quiero decir, la correa no se debe sentir, no debe transmitir tensión ni ser algo limitante para el perro. La correa se puede sujetar con una mano, con dos para acortarla, la podemos pisar si es necesario, o anudar a la cintura, pero siempre la premisa será la misma: no tensión. La tensión puede asociarse a frustración, e incluso a agresión como en este vídeo, de ahí la tremenda importancia de caminar si tirar de la correa.

La correa perfecta
Mientras que no se produzca en serie el gadgeto-brazo,y lo vendan en los hipers, necesitaremos una correa bastante larga (pero no una correa extensible). Tres metros sería una buena longitud, pero quizás demasiado incómoda, por eso dos metros es la que podemos denominar «correa-estándar». Y si piensas que una correa más corta aporta más control sobre el perro, piensa que una correa larga siempre se puede recoger a la mitad, o a apenas medio metro de extensión si se necesita (por ejemplo para pasar por un lugar con mucho tráfico, entre terrazas de verano o similares), pero una correa corta no se podrá alargar. Ah, por supuesto ésta es una recomendación genérica, para los perros potencialmente peligrosos se suele exigir que la correa no exceda de dos metros de longitud, pero algunas ordenanzas son más restrictivas y mencionan expresamente que «la correa sea de material irrompible y no exceda del metro de longitud». Si es tu caso hay que estar atent@ a las Ordenanzas de PPP.

El collar o arnés debe ser cómodo para el perro, pero la correa debe resultar cómoda -y práctica- al guía

Y hablando de materiales, las correas «de siempre» eran de cuero (siguen utilizándose y son mis preferidas,lo admito), pero cada vez es más frecuente encontrar correas de materiales sintéticos (cordura, nailon o similares) que son más ligeras, resistentes a la intemperie y baratas.

No importa el material, lo más importante es que la correa te resulte cómoda (el collar o arnés debe ser cómodo para el perro, la correa debe ser cómoda -y práctica- para el guía) y no condicionarnos por cuestiones estéticas.

Es muy importante enseñar a los perros a caminar sin tirar de la correa. No se trata de una cuestión de comodidad nuestra (que también) sino de hacer del paseo un rato agradable, relajado, de olisqueo y evasión, en lugar de frustración y -en perros reactivos- incluso antesalas de la agresión.

Si el perro no tira de la correa, con dos metros nos podremos manejar perfectamente en todas las situaciones sin tensión… porque la correa no es un elemento de moda, ni «la forma de llevar al perro», es ante todo un elemento de seguridad que debería servir para prevenir situaciones (perros que no saben todavía pararse en las aceras para cruzar semáforos, o cachorros que quieren olisquear la bolsa de la compra de la vecina… cosas así).

La correa es para eso, no para luchar a ver quién consigue llevar a quién.

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