Un perro muere en un vuelo Sevilla-Mallorca

La compañía Air Berlín ocultó el cadáver del animal hasta que se fueron el resto de pasajeros y ofreció al dueño una compensación en forma de bono de 100 € para volar de nuevo con ellos

Un perro muere en un vuelo Sevilla-Mallorca. La compañía Air Berlín ocultó el cadáver del animal hasta que se fueron el resto de pasajeros y ofreció al dueño una compensación en forma de bono de 100 € para volar de nuevo con ellos.«Nano», el bulldog inglés que murió en el vuelo Madrid-Sevilla.

Muchos pasajeros ignoran sus derechos cuando vuelan con sus mascotas. En estos casos, las compañías exigen ciertos requisitos para viajar con animales: un extra en el billete, que los animales estén dentro de un trasportín cerrado, a prueba de fugas y del que no puedan escaparse, y certificados veterinarios, con el fin de garantizar un trato correcto durante el viaje. Aunque se dan sucesos que muestran lo contrario.

Es el caso de Francisco Javier Ramos, que viajaba con su perro desde Sevilla a Palma de Mallorca con Air Berlin. El animal, un bulldog inglés de seis años de edad llamado Nano, falleció en la plataforma de estacionamiento de las aeronaves por un golpe de calor, tras la desatención de los operarios que debían transportarlo hasta el avión.

El afectado, que había pagado 74 euros en concepto de tasa para viajar con su perro considera “que se han reído de él y de sus derechos” y exige más protección a la hora de transportar en avión mascotas.

Negligencia y desinformación
Nano se quedó al sol durante aproximadamente una hora el 11 de julio de 2012, y murió deshidratado. Cabe destacar que los perros son mucho más sensibles al calor que las personas y tienen menos facilidad para reducir su temperatura corporal, más aún si se trata de perros braquicéfalos como ha sido el caso.

La angustia del Francisco Javier comenzó en el propio aeropuerto, una hora antes del embarque, cuando el operario que recogió al animal se negó a poner un cuenco de agua en el interior del trasportín pese a las altas temperaturas. Según el funcionario, la normativa lo prohibía. Sin embargo, el trasportín tiene un espacio especialmente diseñado para estos casos. Por ello, Francisco Javier solicitó que si veían al animal sofocado le diesen, al menos, agua.

“Desde los ventanales de las puertas de embarque se veía otro avión al que llevaban trasportines con mascotas, que iban en los carros de las maletas con un techo de lona para que no les diera el sol y no tardaron más de diez minutos en embarcarlos” narra Francisco Javier, quien añade que al poco tiempo pudo ver a su perro que, en comparación con los primeros, “iba en una especie de elevador con cabina acristalada para el operario y una plataforma donde estaba el trasportín a pleno sol y sin toldo, sin nada que le protegiera”.

Trágico desenlace en destino
El mal presagio que sintió Francisco Javier se hizo realidad al aterrizar en Palma, cuando el trasportín de la mascota no aparecía en la cinta al igual que otros animales y equipajes.

Después de 15 minutos de espera y sin explicaciones de lo ocurrido, lo llevaron a otro lugar dentro del aeropuerto más apartado, donde, tras  exigir repetidamente ver al perro le contestaron que “era posible que éste necesitase atención veterinaria porque estaba tumbado dentro del trasportín y no se movía”, alargando así la inquietud de Francisco Javier. Finalmente, tras pedir desesperado que lo trajeran lo más rápido posible para proporcionarle atención veterinaria urgentemente, le hicieron entrega del cadáver de Nano.

Al respecto, Air Berlín únicamente se ofreció a entregar a Francisco Javier un bono de 100 euros de descuento para una futura reserva de un vuelo. La ‘low cost’ alemana ni siquiera se hizo cargo del traslado de la mascota fallecida ni de la incineración.

Un perro muere en un vuelo Sevilla-Mallorca. La compañía Air Berlín ocultó el cadáver del animal hasta que se fueron el resto de pasajeros y ofreció al dueño una compensación en forma de bono de 100 € para volar de nuevo con ellos.Francisco Javier y «Nano», en una imagen cuando era cachorro.

Ante los hechos, la empresa reclamador.es se ha puesto manos a la obra para exigir una indemnización de 2.635 euros para su cliente. La responsabilidad de las compañías aéreas por daños en mascotas es la misma que supuestos de transporte de equipaje normal, es decir, 1.300 euros. En este caso, la empresa que defiende los derechos de los pasajeros de avión exigirá una cantidad superior a la del límite legal por la extrema negligencia de la aerolínea y el daño moral al pasajero por la pérdida del animal.

“Consideramos que las compañías aéreas deben garantizar condiciones óptimas para el traslado de las mascotas” señala Pablo Rabanal, CEO de reclamador.es, refiriéndose a las declaraciones de Francisco Javier: “le trataron como a un objeto, una maleta, en lugar de un ser vivo que era”.

El juicio se celebrará el próximo 15 de octubre, donde se reclamarán 2.635 euros a la aerolínea por daños materiales más los perjuicios morales causados al cliente tras el fallecimiento del animal.

6 comentarios en “Un perro muere en un vuelo Sevilla-Mallorca

  1. Qué lástima los comentarios anteriores. ¿Según vosotros la culpa es del propietario del animal por volar con animales o por tener un perro braquicéfalo? ¿Pero qué clase de personas sois vosotros? Si la compañía ofrece ese servicio debe encargarse de que se cumplan las condiciones para darlo con las máximas garantías.
    La compañía es culpable y sus operarios unos incompetentes.
    Qué pena me da Maria del Prado Romo y Foro Yorkieplace. Insensibles.

  2. Espero que tenga toda la suerte del mundo en el juicio aunque ese dinero no devolverá a Nano, mascota que tanto cariño le daría día tras día.

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