Torsión gástrica en los perros, buscando respuestas

Estudio en marcha para conocer la torsión gástrica en perros

Estudio en marcha para conocer la torsión gástrica en perros.

La torsión gástrica es una de las principales causas de muerte en los perros, sólo superada por el cáncer en algunas razas, y el asesino número uno de gran danés. Pero a pesar de su prevalencia, el desencadenante de la torsión de estómago en perros es desconocida.

Cuando un perro se hincha, el gas llena el estómago del perro, el estómago se retuerce completamente alrededor de sí mismo, el gas no tiene forma de escapar, y la sangre y el suministro de aire al estómago se cortan. A medida que el estómago se hincha ejerce presión contra la pared abdominal y oprime los vasos sanguíneos. El shock de la torsión gástrica generalmente desencadena la muerte del perro afectado. Todo puede suceder en cuestión de minutos u horas, y no hay otra posibilidad que la cirugía para salvar la vida del perro.

Buscando el porqué de la torsión gástrica
Hay una fuerte predisposición en algunos perros y en general se piensa que la torsión gástrica está influenciada por factores genéticos y ambientales.

«No todos los perros van a padecer la torsión gástrica», dice la Dra. Nelson. «Sin embargo, hay una fuerte predisposición en algunos perros. Los perros mayores, nerviosos y las razas grandes y gigantes, especialmente los gran danes (y cualquier perro de tórax profundo), son los más propensos a la torsión gástrica. Eso es lo que queremos saber, ¿por qué algunos perros sufren torsión gástrica mientras que otros no?».

El equipo de Nelson está investigando la relación de la motilidad gástrica y las contracciones -responsable de la digestión de los alimentos- con un posible mayor riesgo de torsión gástrica, y espera poder definir las alteraciones bioquímicas y genéticas que pueden estar asociados con hipomotilidad (contracciones anormalmente débiles). Una nueva herramienta de diagnóstico, denominada SmartPill ®, hace posible la evaluación no invasiva de la motilidad gástrica. El SmartPill ® es una cápsula ingerible con un mecanismo que mide la acidez en el interior y la presión.

El equipo va a medir el tiempo que tarda la cápsula en pasar por el sistema digestivo del perro y los picos de presión a lo largo del camino.

Además de investigar la motilidad gástrica como un posible predictor de la torsión gástrica, los investigadores evaluarán las hormonas de la motilina y de grelina -reguladores de la motilidad GI- como posibles implicadas en la torsión gástrica. Esta información apoyará la investigación de bases genéticas de la enfermedad.

«Todo apunta a una fuerte predisposición genética a la enfermedad«, dice William Horne, director del Departamento de Ciencias Clínicas de Pequeños Animales. «Si podemos identificar una mutación genética causal asociada al alto riesgo de sufrir torsión gástrica, esto podría conducir al desarrollo de pruebas genéticas que permitan a los criadores tomar decisiones adecuadas de reproducción».

Trabajando en la prevención
En el corto plazo, los resultados de la investigación pueden ayudar a los veterinarios tomar decisiones acerca de cuándo usar medicamentos preventivos o llevar a cabo la cirugía profiláctica dirigida -gastropexia– en perros en situación de riesgo. Este procedimiento une quirúrgicamente el estómago a la pared abdominal con el fin de prevenir la torsión.

Es un procedimiento eficaz que es bien tolerado, pero -apunta la Dra. Nelson-, «Es un procedimiento invasivo que puede no ser necesario en algunos perros. En este momento no es fácil saber cuándo un perro lo necesita realmente».

«No hay nada más frustrante que aplicar un tratamientos en algo que no entiendes por qué sucede», dice Nelson. «Con la torsión gástrica es lo que ocurre al tratarla. Pero sería mucho más satisfactorio si realmente entendemos por qué algunos perros se hinchan y otros no. Seríamos capaces de tomar decisiones de tratamiento más informados y posiblemente llegar a prevenir la enfermedad por completo «, dice Nelson.

La Dra. Nelson, investigadora principal del proyecto, se unirá a un equipo de co-investigadores de la University College de Medicina Veterinaria del Estado de Michigan: John C. Fyfe, DVM, PhD, Dr. Joe Hauptman, DVM, DACVS; Kent Refsal, DVM , PhD, William Horne, DVM, PhD, DACVA; Bryden J. Stanley, BSc, BVMS, MACVSc, MVetSc, DACVS; Michele Fritz, LVT, y James Galligan, PhD. El estudio está subvencionado por el American Kennel Club.

• Más información: Universidad de Michigan.

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