El comportamiento de los perros depende de la forma del cráneo

De la forma del cráneo, pero también del peso y de la altura…

Los #perros pequeños tienen más problemas de comportamiento ¿Seguro? Y si fuera cierto... ¿por qué es así?

Los perros ofrecen oportunidades únicas a los investigadores para estudiar las correlaciones entre la morfología y el comportamiento, debido a que las formas del cráneo y la forma del cuerpo son muy diversas entre las razas. Varios estudios han demostrado relaciones entre el índice canino cefálico (CI: la relación entre la anchura del cráneo a la longitud del cráneo) y la arquitectura neuronal.

En este estudio se analizaron 36 rasgos de comportamiento de perros de compañía (en 8.301 perros en total) de varias razas comunes (49 razas) recogidos en el ámbito internacional usando la Evaluación del Comportamiento Canino y el Cuestionario de Investigación (C-BARQ).

Algunas conclusiones sorprendentes (o no tanto)
Treinta y tres rasgos conductuales tenían al menos un factor de predicción significativo: altura (14), peso corporal (5)… Combinado peso corporal y forma de cráneo (2), la altura y forma de cráneo combinada (3), o la altura y el peso corporal (6). Los coeficientes de regresión con CI fueron positivos, además de aquellos comportamientos relacionados con persecución, miedo a los extraños y el robo de alimentos. Todos los coeficientes de regresión con la altura fueron negativos. Todos los coeficientes de regresión en relación al peso fueron negativos, además de los coeficientes de regresión de peso con otros comportamientos estereotipados (micción emocional, persecución de colas, caza compulsiva de moscas, agresión dirigida a extraños y perros nerviosos ante las escaleras). Tres rasgos de comportamiento (coprofagia, masticación, y tirar de la correa) no mostraron correlación con la altura, el peso corporal o CI.

La altura (tamaño) lo más decisivo
Es interesante que, por ejemplo, las razas de altura media muestren relaciones inversas fuertemente significativas a problemas emocionales ante las personas, sensibilidad al tacto, necesidad de orinar cuando se quedan solos, miedo a otros perros, los problemas relacionados con la separación, el miedo no social, la defecación cuando se quedan solos, agresión dirigida al propietario, mendicidad de comida, marcado de orina y el apego-búsqueda de atención. Mientras que el peso corporal mostró relaciones inversas fuertemente significativas con la excitabilidad y los perros que se conocen como hiperactivos. Además de la capacidad de adiestramiento, todos los coeficientes de regresión con la altura fueron negativos indicando que, a través de las razas, el comportamiento de los perros se vuelve más problemático a medida que la altura disminuye. No dejarse manipular o cepillar, por ejemplo, es un problema que se incrementó fuertemente con IC e inversamente a la altura. Solo CI mostró una fuerte relación positiva significativa con la auto-preparación, pero una relación negativa con la persecución (p = 0,020).

Algunas conclusiones
Vale la pena señalar que los datos representan informes de la población general de perros de más de seis meses de edad. La proporción entre machos y hembras varía según la raza. En este sentido, los datos morfológicos y de comportamiento no están perfectamente equilibrados en el estudio. Los datos sobre el comportamiento deben tomarse pues con cierta cautela, ya que se derivan de los informes de los propietarios. Y los propietarios pueden transmitir algún sesgo en el proceso (por ejemplo, pueden centrarse en los comportamientos que encuentran particularmente frustrante, ignorando otros que son igual de anormales, pero menos molesto). Por ejemplo, un ladrido persistente puede ser pasado por alto en un perro que defeca varias veces cuando se queda solo. También se acepta que algunas de las tendencias que se desprenden del estudio pueden ser aprendidos. Por ejemplo, es posible que algunos propietarios que adquieren un perro como simple compañía, pueden reforzar inadvertidamente comportamientos de búsqueda de atención. Sin embargo, con un gran conjunto de datos tal y altos niveles de importancia, los resultados son convincentes y exponen una serie de relaciones interesantes entre el comportamiento y morfología dentro de una sola especie. Sólo tres rasgos de comportamiento (coprofagia, masticado de objetos y tirar de la correa) no pudieron correlacionarse con una característica morfológica.

Los #perros pequeños tienen más problemas de comportamiento ¿Seguro? Y si fuera cierto... ¿por qué es así?Midiendo el cráneo de un perro. Los perros de cráneos largos y estrechos tienen más tendencia a ser «ladrones» de comida…

¿Y esto sirve para todas las razas?
Algunos grupos de raza (como los terriers) están poco representados en el estudio actual. Sería conveniente ampliar la cobertura de las razas en el futuro. Además, carios comportamientos co-varían entre sí, y puede reflejar comportamientos que surgen de motivaciones similares.

Pero la la fuerte nivel correlación negativa entre la altura y el peso del cuerpo y una variedad de conductas problemáticas plantea preguntas interesantes y una gran variedad de interpretaciones. Por ejemplo, los seres humanos pueden ser más tolerantes con los comportamientos no deseados en los perros pequeños y por lo tanto puede ser que la selección se relajó en esos comportamiento, y viceversa en los perros más grandes (donde el mismo comportamiento puede ser visto como potencialmente más peligroso) se corrige antes.

Por otra parte, las tasas más altas de problemas de comportamiento en los perros pequeños pueden ser inducidas ambientalmente por las formas en que la gente tiende a mantenerlos (por ejemplo teniéndolos sobre-protegidos).

Otra posibilidad es que la selección de pequeño tamaño corporal está asociado genéticamente con cambios neurológicos sobre cómo los perros reaccionan a su entorno, es decir, los perros pequeños son por naturaleza más reactivos y perros más grandes lo son menos. El estudio actual muestra que los perros más pequeños son especialmente propensos a ser reportados como excitables, enérgicos e hiperactivos. Al menos algunas de las conductas más frecuentes en las razas más pequeñas (por ejemplo, la micción/defecación cuando se quedan solos, problemas de separación, el apego/llamar la atención, y la mendicidad) podrían también ser interpretados como comportamientos infantiles. Todas estas variantes son posibles, y serán ensayadas en próximos estudios.

• Más información: El estudio se puede consultar íntegro (licencia Creative Commons) en «El comportamiento de los perros varía con la altura, del peso del cuerpo y la forma del cráneo«.

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