¿Le gustas a tu perro? Dependerá de lo que trabajes con él

Cómo mejorar la calidad de la relación con nuestros perros

¿Le caes bien a tu perro? Dependerá de lo que trabajes con él.

Que a nosotros nos gustan nuestros perros es algo obvio, pero lo que no tenemos tan claro es si nosotros le gustamos del mismo modo a nuestros perros. Para intentar averiguarlo, los investigadores analizaron las reacciones de 20 binomios perro/dueño en diferentes situaciones.

Midiendo la calidad de la relación perro/hombre
En el estudio se intentaba conocer si existe una relación, un vínculo, en la dirección perro-hombre similar a la que el ser humano percibe hacia el perro. Para ello se investigo sobre dos métodos habituales en la literatura de antrozoología. Se utilizaron veinte binomios perro/hombre que participaron en el llamado «test de la situación extraña» (SSP) para evaluar el vínculo del perro hacia su dueño. Se utilizo la Escala de Relación Monash (MDORS) para valorar la solidez de la relación desde la óptica de la persona. Es una prueba que se utiliza para medir la calidad de la relación de los niños con sus padres.

Se contemplaron seis variables para valorar la relación, basándose en los cambios de comportamiento de los perros en situaciones en las que estaban con sus propietarios Vs con personas extrañas y desconocidas. Las seis variables son: cambios en la exploración, comportamiento pasivo, juego independiente, juego social, contacto físico y mover la cola.
Se midió la magnitud de estos cambios en los perros y luego se puso a prueba el comportamiento en las correlaciones con los propietarios y las puntuaciones en las MDORS. Sólo se encontraron dos correlaciones y ambas estaban en la subescala MDORS que mide «la interacción perro-propietario».

La importancia del juego con nuestros perros
Los resultados mostraron que los propietarios que interactúan con mayor frecuencia con sus perros, tienen perros que muestran un comportamiento más cercano hacia ellos y en busca de a reunión ( ρ = 0,56, P = 0,01, N = 20) y su comportamiento en el juego resulto menos independiente ( ρ = -0,52, P = 0,02; N = 20). Esto podría ser una consecuencia de que los perros están reforzados positivamente por una estrecha interacción por el propietario, o estos perros puede haber desarrollado un estilo de apego similar al de los niños.

No se encontró correlación entre ninguna de las seis variables de fijación en la SSP y los MDORS y, más importante, no hay correlación de «Percepción de cercanía emocional». En resumen: el estudio no ha sido capaz de demostrar que la fortaleza de la relación percibida por el ser humano, sea equivalente en la relación del perro con el hombre.

¿Le caes bien a tu perro? Dependerá de lo que trabajes con él.

El vínculo con los perros se fortalece si se realizan actividades como obediencia, trucos, rastreo…

Perros ocupados, perros que nos quieren
Los investigadores concluyen que lo que haces con tu perro es más importante que la cantidad de afecto que le muestras, y lo que se debería estar haciendo en lugar de abrazar a los perros es plantearles retos con tareas de resolución de problemas. Los perros necesitan cariño, por supuesto, pero también estimulación mental. El entrenamiento de obediencia, la oportunidad de salir y husmear en el parque local, aprender trucos («incluso trucos tontos») son todo ello acciones que mejoran la calidad de la relación con nuestros perros. Por ejemplo, uno de los autores tiene un pastor alemán en su apartamento en Uppsala, Suecia, y le esconde golosinas alrededor para mantenerlo activo mentalmente… Kenzo tiene entonces que pensar y buscar soluciones. Es feliz en un apartamento.

• Más información: El estudio se ha publicado en la revista Applied Animal Behavior «Me gusta mi perro, pero ¿a mi perro le gusto yo?«.

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