La «memoria muscular» en el perro

La memoria muscular en el perro es la clave de la precisión…

La memoria muscular en el perro, cómo entrenar ejercicios de precisión.

En los círculos relacionados con el entrenamiento humano (musculación con pesas principalmente) el concepto «memoria muscular» se aplica a la capacidad que tienen los músculos para mantener en el tiempo la base de un entrenamiento pasado, aunque no se practique el ejercicio en mucho tiempo. Esto es: una persona que haya «hecho pesas» en algún momento de su vida, aunque permanezca inactiva durante un tiempo, puede recuperar su actividad más fácilmente que otra persona que no lo haya hecho nunca. Si en algún momento has estado en forma, la memoria muscular te ayudará a recuperarla. Pero esto no tiene nada que ver con la «memoria muscular en el perro» que nos interesa…

Ejercicios de precisión
En los deportes caninos podemos encontrar ejercicios que exigen una importante precisión (un fuss bien realizado en un alarde de precisión, lo mismo que cualquier rutina de Heelwork To Music), mientras que otros ejercicios exigen menos precisión, aunque sí sea necesaria una atención importante sobre el entorno (por ejemplo las zonas de contacto en una prueba de agility). Otros deportes, como la Obedincia, en realidad son… ¡Cien por cien precisión! Así que si el concepto de memoria muscular en el perro nos puede ayudar, y es importante conocerlo.

«Memoria muscular», aplicado al entrenamiento con perros, es la capacidad de ejecutar movimientos concretos (incluso muy precisos) de forma inconsciente.  La memoria muscular tiene que ver con la mecanización de esos movimientos, sin duda, pero los mecanismos cognitivos que intervienen son muchos. Todos nosotros somos capaces de ejecutar algo tan «sencillo» como una firma de forma prácticamente automática, y de forma más automática (y siempre iguales) cuanto más veces lo hagamos.

Bart Bellon con Thor en uno de sus vídeos más conocidos. Precisión hay, sin duda.

Así que la memoria muscular tiene mucho que ver también con la práctica (sí, hay que entrenar, no existen atajos para el «junto» perfecto), pero también con la precisión a lo largo de los diferentes escalones. Y aquí nos encontramos con dos «escuelas» claramente diferenciadas:

1. Cuesta lo mismo hacerlo bien que mal. El comportamiento buscado se debe hacer bien desde el principio. Al hilo del ejemplo del «junto», el perro debe permanecer a la altura exacta en relación con la pierna desde el primer momento, aunque lógicamente lo hará más hasta que se refuercen las conductas adecuadas.

2. Se pueden moldear los «errores» (o mejor dicho las «aproximaciones»). O lo que es lo mismo, se puede comenzar a practicar el «junto» moldeando la proximidad del perro o el target con la pierna.

Splash, el border collie de Emily Larlham, aprendiendo a dibujar círculos… 🙂

Y hablando de la práctica… Por supuesto se puede utilizar una combinación de ambas fórmulas. Y, por supuesto,también se puede controlar o manejar el entorno para ayudarnos a crear esa memoria muscular: si un perro entrenando un junto se encuentra con una valla, pared o fila de conos, no podrá desplazarse de forma lateral ni cruzarse (el entorno ayuda a crear la memoria muscular de un «fuss» en línea recta). Y al final, la memoria muscular hará que ese movimiento preciso y exacto se recuerde, como nos sucede a nosotros con esas enrevesadas rúbricas que utilizamos.

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