Los celos en los perros… ¿realmente existen?

Los celos en los perros, por fin demostrados

Los celos en los perros, una emoción resultante de un proceso cognitivo complejo que actúa como protección del vínculo social.

Se da por supuesto que los «celos» son un sentimiento exclusivo de los seres humanos, y en parte esa afirmación ha sido emitida por los científicos, que afirman que para que se dé lo que conocemos como «celos» se tienen que involucrar un buen número de procesos cognitivos muy complejos.

Los celos como protección del vínculo social
La gran mayoría de las investigaciones acerca de los celos se han concentrado en las relaciones sentimentales, y en particular sobre la infidelidad real o potencial.

Por lo tanto, el análisis funcional o evolutivo de la envidia se ha centrado en las consecuencias de la aptitud de la pérdida de una relación romántica o sexual (por ejemplo, los cuernos, la pérdida de los recursos) y sobre los efectos psicológicos y de comportamiento de la protección de este tipo de relaciones.

Una visión funcional más amplia, sin embargo, argumenta que los celos se desarrollan para asegurar los recursos no sólo en el contexto de las relaciones sexuales, sino también en cualquiera de una amplia variedad de relaciones valiosas.

En consecuencia, el mismo proceso emocional subyacente que da lugar a los celos en las relaciones sexuales también produce celos en otros tipos de vínculos (por ejemplo, las amistades).

Sin embargo, desde una perspectiva funcional, se podría esperar que una emoción que se desarrolla para proteger los vínculos sociales de los intrusos podría existir en otras especies sociales aparte del hombre, sobre todo en una tan cognitivamente sofisticada como es el perro.

Experimento de celos en perros
El experimento actual adaptó un paradigma de los estudios infantiles humanos para examinar los celos en los perros domésticos.

Los investigadores han encontrado que los perros exhiben comportamientos significativamente más celosos (por ejemplo, rompiendo objetos, consiguiendo atención entre el propietario y el objeto, empujar / tocar el objeto / propietario) cuando sus propietarios muestran conductas afectivas hacia lo que parecía ser otro perro, en comparación con los objetos no sociales.

Estos resultados apoyan la hipótesis de que los celos tiene alguna forma «primordial» que existe en los bebés humanos y en al menos otra especie social como es el caso de los perros, además de los seres humanos.

• Más información: Puedes acceder al estudio completo.

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