Campaña contra los collares de pinchos, en EE. UU.

Los collares de pinchos, en el punto de mira de la San Francisco SPCA

Collares-pinchos

Bajo el slogan «Vamos a dejar de abusar de nuestros perros», la Sociedad Protectora de Animales de San Francisco, con el apoyo del Colegio Norteamericano de Veterinarios del Comportamiento (American College of Veterinary Behaviorists) y dirigido por el Dr. Jeannine Berger, ha puesto en marcha una iniciativa que quiere acabar con la utilización de collares de pinchos.

10 razones para no utilizar collares de pinchos o púas
1. Son dolorosos e inhumanos. Los collares de castigo causan dolor, y hay que recalcar que la piel del cuello del perro es en realidad significativamente más delgada que la piel humana. Aunque provocar dolor agudo de forma repentina puede proporcionar una solución rápida al «problema», los efectos suelen ser de corta duración.

2. Se suprime la conducta, pero no se cambia. El miedo y el dolor provocados cuando el perro siente el collar de púas puede detener temporalmente la conducta pero no se le enseña lo que esperamos de él. La supresión de comportamientos instintivos puede dar lugar a indefensión aprendida, agresión redirigida, y problemas físicos.

3. Existen alternativas más humanas. Para casi todas las situaciones en las que los dueños de perros afirman que es necesario el uso de un collar de púas, un arnés de cabeza es la mejor opción, más segura y más humana.

4. No se debe usar porque queremos a nuestros perros. Si no queremo causar dolor y malestar a nuestros perros, entonces no usemos collares de pinchos.

5. Las púas crean asociaciones negativas. Cualquier cosa presente en el ambiente cuando el perro experimenta el dolor de un collar de púas puede suponer una asociación negativa, incluyendo otros perros, niños y extraños. Esto hace exactamente lo contrario de lo que queremos: perros más reactivos.

6. Dañan la relación con el perro. Los collares de pinchos (y otras, técnicas de adiestramiento basadas en aversivos) son dolorosos, y si cada vez que entrenas con un perro experimenta dolor, muy pronto va estar asociándonos  con dolor y el malestar. ¿No sería mejor que los perros se sientan seguros con nosotros?

7. Los collares de púas pueden dar lugar a efectos secundarios tales como la depresión, la agresión redirigida, el deterioro de las relaciones sociales, y mucho más. Utilizando el dolor y métodos inductores de miedo en los perros durante el tiempo suficiente, y se podrá ver una disminución significativa de la calidad de vida, la energía y la salud del perro.

8. Son arcaicos, obsoletos, anticuados. Pueden haber sido la norma hace 30 años, pero no tienen lugar en el entrenamiento de perros en el siglo XXI. interactuar con los perros a través del refuerzo positivo es más eficaz, más humano y más divertido.

9. Muchos países civilizados han prohibido los collares de pinchos, reconociendo el daño que pueden hacer. Entre ellos: Nueva Zelanda, Austria, Suiza, la provincia canadiense de Quebec, y muchos otros han hecho de los collares de pinchos  (y en muchos casos los de ahogo también) herramientas ilegales.

10. Simplemente no son necesarios. Hay mejores maneras de entrenar. Entrenar con cabeza, no con el dolor.

• Más información: San Francisco SPCA.

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