Agresividad por posesión de recursos

Superar la agresividad por posesión de recursos, las 3 claves

Agresividad por posesión de recursos

La llamada agresividad por posesión de recursos es muy frecuente en los perros, y en muchos casos puede suponer un enorme problema para la convivencia diaria.

Definiendo la agresividad por posesión de recursos
La agresividad por posesión de recursos se da cuando el perro protege un recurso (comida, juguetes o similares), pero también puede «proteger» lugares (como puede ser su zona de descanso, su cama) e incluso a la persona (no olvidemos que nosotros somos en realidad su mejor recurso, ya que además proveemos de más recursos 🙂 ).

Puede parecer lógico desde un punto de vista evolutivo que el perro proteja «lo que es suyo», en la casi totalidad de casos la agresividad por posesión de recursos no tiene una causa de otro tipo, sino aprendida, y se intensifica porque para el perro ese recurso que protege tiene mucho valor. Un valor que no se corresponde con el real.

Tratamiento de la agresividad por posesión de recursos
No es igual tratar los casos en los que el perro protege la comida que la cama, ni si la agresividad va dirigida a las personas (o el mismo dueño) que hacia otros perros. Sin embargo si hay unos pilares comunes en todos los protocolos de modificación de conductas como ésta, que son…:
Clave 1: Disminuir el valor del recurso que se protege. Lo que conseguiremos mediante intercambio, ofreciendo al perro un recurso de mayor valor que el que protege.

Clave 2: Ejercitar la obediencia. Un perro con una obediencia trabajada debería ser capaz de «desconectar» de la agresión con una señal. Aunque sea un simple «tumbado», si es lo suficientemente sólido ya nos permitirá empezar a tratar el caso.

Clave 3: Ser más líderes. Una de las definiciones de líder es «aquél que administra los recursos». Y  no, ser líder no es castigar, pero sí ser la persona que maneja todo lo que sucede en el mundo del perro(la comida que protege también).

Ejercicios de «liderazgo» para agresividad por posesión de recursos (ante la comida)
Elegimos la agresividad por posesión de recursos enfocada a la comida por ser las más frecuente, trabajaremos así:
Establecer una señal para comenzar a comer trabaja mucho el autocontrol del perro. Al principio pueden ser apenas un par de segundos, pero el objetivo es claro: el perro solo puede comer si se lo indicamos.

La comida debe ser muy cercana a nosotros. Para dejar claro que somos nosotros los que proveemos de comida, es buena idea dársela de la mano, mejor aún si se conjuga con la señal para poder comer (por supuesto solo si estamos seguros al cien por cien de que el perro no morderá). En pocas repeticiones le habremos mostrado al perro que somos nosotros los que manejamos la comida, y no es algo que «sale de los platos».

En cualquier caso, es importante recordar que la agresividad por posesión de recursos suele ser un comportamiento aprendido: el perro cuando era cachorro en algún momento gruño y ese acción le funcionó para que alguien se apartara, incluso puede ser una «conducta supersticiosa».

Es muy importante que el perro aprenda que a partir de un determinado momento las cosas cambiaron. Gruñir ha dejado de funcionar, y hacer caso al humano para saber qué quiere da mucho mejores resultados.

Castigar nunca
El castigo no es el camino por muchas razones…

El perro sentirá que la necesidad de proteger «lo suyo» se incrementa. Un castigo por nuestra parte mina la confianza del perro en nosotros. Debemos trabajar el liderazgo, no el miedo.

Podemos «ocultar» el gruñido del perro, pero hay una cosa peor que un perro que gruñe, y es un perro que muerde sin avisar. Debemos premiar la ausencia de gruñido y el lenguaje corporal positivo, nunca castigarlo.

Puede agravarse la situación. ya sabemos que un castigo inconsistente y mal aplicado es en realidad un -potente- refuerzo variable.

3 comentarios en “Agresividad por posesión de recursos

  1. Que buen artículo!!
    Hay alguno relacionado con “manadas”? Que hay de cierto en el hecho de que dos perras que conviven necesitan siempre (o casi siempre) un macho para vivir en armonia? Se murió mi perro de 13 años hace dos meses y tengo dos hembras de 1 y 2 años que están empezando a marcarse esta semana…

    1. Gracias Ana Belén!
      Lo que comentas de tus perra no es fácil de valorar. Están en una edad un poco «rebelde», y la convivencia de dos hembras no siempre es sencilla.
      Por otro lado, casi siempre los perros encuentran «su sitio» de manera natural, y si la cosa no va a mayores lo mejor es permitir que siga su curso.
      Aquí te dejo unos artículos que a lo mejor te son útiles:
      https://www.doogweb.es/2010/04/16/dos-perros-en-casa-%C2%BFcomo-lo-hacemos/
      https://www.doogweb.es/2017/01/05/dos-perros-casa-conflictos/
      https://www.doogweb.es/2015/09/22/vivir-con-varios-perros-verdades-y-mentiras/

  2. Tengo un dálmata de 8 meses que les gruñe y ladra a otros 3 perros, primero empezó a ladrarle a la perra de 2 años y ella solo le enseñaba los dientes hasta que ella se le fue encima, después empezó a gruñirle al más dócil de los 4, y este siempre se ha sometido; y también se ha atrevido a gruñirle al lider de los 4, y este solo volteaba su cabeza de lado, evitando mirarle no le gruñía pero úlimamente creo que también ya lo hartó y le ha puesto el alto. A mi coko 2 veces me ha ladrado pero no me he mantenido firme; lo que he hecho es darle el alimento con la mano, en puñitos, pidiendole que haga el sentado, el echado, quieto, dar las patas, sentarse a mi lado, ven, rodar, que ladre a mi orden, esperar echado y sentado hasta mi orden de liberación, y muchas más hasta que se termina la comida. Creo que asi se le olvida la presencia de los otros perros pero no se si siempre va a ser asi.

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