Coprofagia en perros ¿por qué se produce?

La coprofagia en perros puede tener una explicación adaptativa

Coprofagia en perros ¿por qué se produce?

La coprofagia en perros, la tendencia o predisposición de algunos perros a comer sus propias heces o las de otros perros, parece paradójica porque los perros típicamente muestran una aversión a las heces conespecíficas.

Al igual que no se conoce con exactitud por qué comen hierba los perros, y en un intento de resolver esta paradoja, los investigadores se propusieron determinar los factores asociados con la ocurrencia de este comportamiento y evaluar la eficacia de 11 productos comercializados para tratar la coprofagia en perros, así como los procedimientos de modificación del comportamiento y su eficacia (o no).

3.000 perros a examen
Debido a que se necesitó una gran muestra de perros para abordar estos problemas, se utilizaron dos encuestas basadas en la web. Una de ellas, destinado a comparar perros coprofágos y perros no coprófagos, produjo 1.552 retornos de información. La otra, que produjo 1.475 retornos utilizables, reclutó específicamente a los dueños de perros coprófagos para reunir información sobre las características de la coprofagia y el éxito del tratamiento.

Sociabilidad en perros y genética.

Conclusiones
Los hallazgos revelaron que el 16% de los perros muestreados se involucraron en la coprofagia conespecífica frecuente, definida como haber sido vistos comiendo heces por lo menos seis veces.

No se encontraron pruebas que relacionen la coprofagia con la dieta o la edad del perro, rompiendo con algunos de los mitos más habituales.

Los perros coprófagos fueron entrenados tan fácilmente en casa como los perros no coprofágicos, sugiriendo una aversión normal a las heces.

Los perros coprófagos tenían más probabilidades de ser reportados como obsesionados por la comida o «tragones» que los perros no coprófagos.

La tasa de éxito informada tras el uso de los productos comerciales y los enfoques de modificación del comportamiento fue cercana a cero (máximo un triste 2 por ciento), lo que indica que el comportamiento coprófago no se cambia fácilmente.

La coprofagia en perros se dirigió abrumadoramente a heces frescas, definidas como de no más de 2 días de vida.

Con estos datos, se argumenta la hipótesis de que la coprofagia en perros refleja una tendencia ancestral heredada del lobo para mantener el área libre de parásitos intestinales fecales que podrían depositarse en el área de descanso del lecho y que típicamente tienen huevois del parásito que inicialmente no son infecciosos, pero podrían desarrollarse como larvas infecciosas después de 2 días. Si se comen las heces frescas son «seguras», y mantienen el entorno también a salvo, pero no después de esos 2 días.

Por lo tanto se estaría ante una estrategia de defensa del parásito evolucionada para consumir heces frescas en el área de descanso , y sería un comportamiento con una explicación fundamentalmente adaptativa.

• Más información: Estudio completo.

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