Trastornos alimenticios y emociones en perros

La llamada “alimentación emocional”, o los cambios en el comportamiento alimentario debido a emociones negativas, se ha demostrado en humanos y roedores, pero hasta ahora no en perros

El objetivo del presente estudio sobre alimentación canina y emociones fue conocer las percepciones de los propietarios sobre la presencia de trastornos emocionales que afecten a la alimentación de sus perros, como una primera aproximación para investigar este fenómeno en los perros de compañía.

Se administró un cuestionario a través de las redes sociales, que incluía preguntas sobre información general, hábitos alimenticios, comportamiento alimentario y problemas relacionados, temperamento y estado emocional.

También se incluyó una pregunta específica para evaluar las percepciones de los propietarios sobre la alimentación emocional en sus perros (en una escala de 0 a 4).

La gran mayoría de los 1.099 encuestados (n = 898, 81.7%) percibieron que su perro mostró un trastorno emocional de la alimentación en algún nivel de intensidad, con más del 40% de los propietarios encuestados dando un puntaje alto, de 3 ó 4.

Muchos datos interesantes
Una prueba concreta mostró asociaciones significativas ( p<0.05) entre la intensidad del trastorno emocional con la comida y varias variables. Por lo tanto, lograr el puntaje máximo para la alimentación emocional percibida por el propietario (4/4) que se asoció con el diagnóstico del perro de una condición médica, con la conciencia de los propietarios del peso ideal de su perro, y con hábitos alimenticios particulares, incluyendo alimentar al perro exclusivamente con comida casera, una vez al día, y dar extras como recompensa por la obediencia.

Además, la máxima percepción de trastornos por parte del dueño se relacionó con ser un perro dependiente e infeliz, así como con no comer durante la ausencia del dueño.

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Un perro feliz, lo es siempre
Por otro lado, ser un perro tranquilo, tanto en general como específicamente durante los saludos o caminar, y no tener miedo de otros perros, y no mostrar ninguna agresión se asoció con la ausencia de problemas de trastornos alimenticios percibidos por el propietario en los perros estudiados (0/4).

Estos resultados abren un nuevo campo de investigación sobre la “alimentación emocional” en perros para explorar más a fondo en relación con su implicación en el tratamiento de la obesidad y el manejo de problemas de conducta.

• Más información: Estudio completo en Journal of Veterinary Behaviour.

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