La socialización de los perros NO se puede forzar

Pero la socialización sí se puede facilitar

La socialización de los perros NO se puede forzar.

Los perros “sin socializar” son causa frecuente de consulta etológica, pero mucho cuidado: no es lo mismo un perro reactivo que un perro con problemas de socialización.

No todos los perros son sociables (no tienen por qué serlo)
Y además no lo podemos forzar, ni provocar ni favorecer. Caer en el error de culpabilizar al propietario de la “escasa” o “mala” socialización de su perro solo traerá problemas, frustraciones y (a veces) algo de negocio a modificadores de conducta poco escrupulosos.

El perro como individuo perteneciente a una raza
La raza no marca, pero sí predispone a determinados comportamientos, y aptitudes. Y eso incluye a las habilidades sociales. Por eso los perros de caza son más amigables que los de pastoreo o de guarda.

Pero la raza solo marcará un pequeño porcentaje del futuro, porque esos comportamientos o aptitudes se modifican a través del aprendizaje.

El perro como individuo
Y claro, no todos los perros de la misma raza se comportan igual. Es más, ni siquiera los cachorros de una misma camada tendrán el mismo “carácter”, aunque hayan vivido las mismas experiencias. Es más, los perros clonados no son el perro anterior, son el aspecto del perro original, que no es lo mismo.

Cada perro es único, con su sensibilidad, su repertorio de habilidades innatas y sus capacidades. Después esas habilidades se pueden incrementar (o disminuir). Pero no existen los milagros (y en lo referente a la socialización de los perros tampoco).

Las características propias del individuo si marcan en gran medida el futuro del perro, pero aún nos dejan parte que podremos modificar  través del aprendizaje.

¿El aprendizaje?
Sí,  ser sociable se aprende…: A través de los estímulos positivos (o al menos neutros). Pero, y ahora viene a colación el título de este post: el aprendizaje no se puede forzar, pero si se puede facilitar creando el entorno y las rutinas adecuadas.

Un perro perfectamente socializado desde cachorro puede ser reactivo ante determinados estímulos, y viceversa, un perro son socializar puede no reaccionar. O al menos no como se entiende “reaccionar”; porque sí entrará en evitación e incluso en los casos más graves en indefensión.

La socialización de los perros NO se puede forzar.

Foto de: Eric Sonstroem

Por eso, para un perro reactivo por problemas de socialización no debemos nunca…:
Forzar encuentros con otros perros, ni siquiera amigables.
Llevarle a situación estresantes ante los estímulos que provocan el problema.
Prepara reuniones de socialización “con fecha y hora”.

Y sí debemos hacer esto:
Aprovechar cualquier momento o circunstancia para avanzar. Por ejemplo aprovechar ese perro que le “cae bien”, después otro, la semana que viene otro…
Llenar su vida de experiencias positivas. No debe existir el miedo.
Si existen reacciones agresivas no castigar nunca. Imagina el ciclo de aprendizaje “ese perro me cae mal⇒le gruño porque está cerca⇒mi dueño me pega porque el perro está cerca…”.

Y sobretodo, hay que ser consciente de que un perro con problemas de socialización lo será siempre. Con trabajo podrá vivir con normalidad y no ser un “perro problemático”, pero los milagros no existen. No pasa nada, al fin y al cabo nosotros tampoco somos todos igual de simpáticos o carismáticos ¿verdad?

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