Comida BARF comercial: peligro por bacterias

Presencia de Salmonella, Campylobacter, Clostridium y Enterobacteriaceae en dietas BARF con base de carne para perros

Presencia de Salmonella, Campylobacter, Clostridium y Enterobacteriaceae en dietas BARF con base de carne para perros

Texto de: Josefin Hellgren, Lovisa Staf Hästö, Camilla Wikström, Lise-Lotte Fernström y Ingrid Hansson.

La práctica de alimentar a los perros con dietas crudas a base de carne (BARF) ha aumentado en popularidad en los últimos años.

Muchas de estas dietas BARF se basan en los despojos que no se han sometido a ningún tipo de tratamiento para reducir el contenido microbiano, por lo que existe el riesgo de que existan microorganismos patógenos potenciales.

Las muestras congeladas de 60 paquetes de BARF producidas por 10 fabricantes diferentes se analizaron para averiguar su contenido de bacterias pertenecientes a la familia Enterobacteriaceae, por Clostridium perfringens y por la presencia de Salmonella y Campylobacter.

las Enterobacterias se detectaron en las 60 muestras y en 31 de las muestras superaron el nivel de 5.000 bacterias/gramo, que es el umbral para una higiene microbiana satisfactoria según las regulaciones de la UE.

En dos muestras, la cantidad de C. perfringens superó las 5.000 bacterias/g, que es el nivel máximo de bacterias anaeróbicas permitido por las directrices nacionales suecas.

Se encontraron especies de Salmonella en cuatro (7 por ciento) y Campylobacter en tres (5 por ciento) de las muestras.

Estos resultados prueban que es fundamental mantener una buena higiene al almacenar, manipular y alimentar con dietas BARF, a fin de limitar los riesgos potenciales para la salud de los animales y los seres humanos, especialmente los individuos jóvenes e inmunocomprometidos.

Agresividad por posesión de recursos

Conclusiones
Los resultados obtenidos en este estudio muestran que es muy importante manejar alimentos BARF con cuidado y mantener una buena higiene, debido a los riesgos potenciales que estos alimentos representan para la salud humana y animal.

Los alimentos BARF deben mantenerse congelados hasta que se utilicen, la descongelación debe tener lugar a una temperatura máxima de 10 ° C y el producto descongelado debe separarse de la comida humana y manipularse con un equipo de cocina separado o lavarse adecuadamente después de su uso.

Algunas pautas que proponen los autores del estudio
• Las bacterias en los jugos crudos de BARF pueden salpicar y propagarse a otros alimentos y superficies.

•  Una gran oportunidad para que los perros transfieran bacterias potencialmente patógenas y resistentes a los antimicrobianos a los humanos es «besar» a las personas en la cara inmediatamente después de haber comido.

• En vista del problema de resistencia, los perros no deben ser alimentados con BARF mientras están siendo tratados con antimicrobianos, ya que esto podría aumentar el riesgo de seleccionar y multiplicar cepas resistentes.

• Los perros en familias con bebés, personas mayores o personas inmunocomprometidas tampoco deben alimentarse con BARF, ya que estos grupos son más susceptibles a las infecciones.

• Más información: Estudio completo en VetRecord.

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