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¿Y si los perros lloraran?

Llorar… ¿Puede tener una función inhibitoria de la agresividad?

¿Y si los perros lloraran?

En un momento de creciente interés y conciencia sobre las relaciones entre humanos y animales, es importante analizar científicamente la naturaleza intrínseca de estas interacciones.

Las reacciones a las lágrimas emocionales muestran nuestra extraordinaria capacidad para detectar micro-matices al juzgar el rostro de otro ser humano. Respecto a este comportamiento, estudios previos llevados a cabo en laboratorio han apuntado una función adaptativa de las lágrimas emocionales: es decir, su influencia inhibitoria sobre la agresividad percibida.

En el presente trabajo, el objetivo de los investigadores era explorar aún más esa hipótesis ampliando la investigación de humanos a animales, utilizando imágenes de cinco caras de animales diferentes (gato, perro, caballo, chimpancé, hámster) a las que se agregaron lágrimas digitalmente.

Para tal fin, realizaron un estudio en línea de 403 participantes reclutados de diferentes redes sociales e instituciones académicas. Preguntaron a los participantes sobre sus percepciones de intensidad emocional, agresividad y amabilidad en los rostros de los animales y analizamos las comparaciones que hacían entre rostros con y sin lágrimas.

Además, se midió una variable latente denominada “pasión por los animales” utilizando diferentes indicadores
Al sumar los resultados obtenidos en cada especie y desglosarlos en diferentes emociones básicas, encontraron que la presencia de lágrimas se relacionaba con una mayor frecuencia absoluta de participantes que percibían tristeza, lo que avalaba los resultados previos obtenidos mediante imágenes de humanos.

En cuanto a la agresividad, la presencia de lágrimas favoreció la percepción de menor agresividad
También se realizó un modelo de ecuación estructural para explorar las relaciones entre todas las variables medidas. El modelo confirmó que la presencia de lágrimas en los rostros de los animales influyó significativamente en la percepción de mayor intensidad emocional y amabilidad, y de menor agresividad.

En este estudio, la presencia de lágrimas en los rostros de los animales alteró la inferencia emocional y la percepción de agresividad en los jueces humanos.

Estudios anteriores han demostrado que ciertas especies animales son sensibles a la información visual proporcionada por las expresiones faciales humanas. Un paso más para la investigación futura sería evaluar si estos animales también responden a la señal visual mínima de lágrimas emocionales; específicamente, estudios futuros podrían presentar a los perros fotografías de sus dueños con y sin lágrimas emocionales.

•Más información: Estudio completo.

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