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Qué pasó con el cachorro Llamp, hallado muerto en un contenedor

PACMA desvela la verdadera historia sobre la muerte del perro Llamp y exige que se haga justicia

Qué pasó con el cachorro Llamp, hallado muerto en un contenedor .

Llamp era un cachorro de border collie de solo 9 meses y su cuerpo sin vida fue encontrado por los Mossos d’Esquadra dentro de un contenedor de basura. El presunto autor es un hombre que le disparó con su escopeta de caza en las instalaciones de un restaurante, en Palau-Sator (Girona).

El pequeño Llamp solo era un cachorro. Era un border collie de apenas 9 meses de vida, alegre, cariñoso, juguetón y querido por su familia. Nunca mostró un comportamiento agresivo. Pero su vida llegó a su fin el pasado miércoles, cuando accidentalmente entró en los terrenos propiedad del restaurante, ubicado en la localidad de Palau-Sator (Girona). Allí se topó con su presunto verdugo, un hombre de 58 años que sacó una escopeta de caza de dentro del restaurante y le pegó un tiro sin piedad.

El Partido Animalista PACMA ha recabado la versión de la familia de Llamp y de un trabajador del restaurante que fue testigo de los hechos y acudió a los Mossos d’Esquadra para denunciar lo ocurrido. Y desvela la auténtica historia de cómo, una vez más, una persona sin escrúpulos acaba con la vida de un animal sin ninguna justificación.

Llamp no era un perro abandonado. Tenía una familia que le quería y convivía con ellos dentro de la casa
Fue adoptado, tenía todas sus vacunas al día y estaba castrado. Esta familia regenta una casa rural en Fontanillas (Girona), donde Llamp hacía las delicias de los huéspedes, que estaban encantados con él. Pero hace unos días lo perdieron.

Según ha relatado a PACMA Aleix, sobrino de la familia, la principal hipótesis es que Llamp corrió detrás de una bicicleta, algo que le encantaba hacer. Y se alejó tanto que luego no supo volver, entrando por error en la finca del restaurante. Algo que le acabaría costando la vida.

Su cuerpo apareció en la basura
Tras regresar a casa de buscarle sin éxito, una persona les avisó de que había visto a su perro en el restaurante. Acudieron al lugar y los trabajadores negaron que Llamp hubiera estado allí o que le hubieran visto, por lo que inicialmente descartaron la información facilitada por esta persona.

Sin embargo, la familia recibió posteriormente una llamada de los Mossos, informándoles de que habían encontrado el cadáver su perro en el interior de un contenedor de basura. Sabían que se trataba de Llamp porque le habían pasado el lector de microchip.

La familia no dio crédito cuando se enteró de que el cadáver de su perro ya había sido incinerado, sin haberles preguntado antes ni haber podido despedirse de él. Además, la incineración fue conjunta con otros animales, por lo que tampoco pudieron recuperar las cenizas y tener a Llamp para siempre simbólicamente con ellos.

Hay un testigo
Un trabajador del restaurante vio cómo se produjo la muerte de Llamp y fue a los Mossos para denunciar al presunto autor, el propietario de los terrenos y también padre del dueño del restaurante. Esta denuncia le costó el despido de forma inmediata, pero él sintió la necesidad de hacer algo ante el acto de crueldad que había presenciado.

De acuerdo con su relato de los hechos, el dueño del restaurante fue a avisar a su padre de que había un perro merodeando. Y el padre, presuntamente, cogió su escopeta de caza, la cual tenía dentro del propio restaurante, y sin motivo alguno ni buscar ninguna otra alternativa le pegó un tiro a Llamp.

A continuación, presuntamente metió su cuerpo en una bolsa de basura y lo tiró a un contenedor cercano. Se desconoce si Llamp falleció en el acto o si aún estaba vivo y agonizando cuando se deshizo de su cuerpo como si se tratara de basura.

El trabajador intentó grabarlo todo, pero asegura que un familiar le tiró el teléfono al suelo de un manotazo. Lo que sí pudo grabar es un vídeo del aparcamiento del restaurante minutos después, donde se aprecia el suelo lleno de manchas de sangre.

Tras recibir la denuncia, los Mossos se personaron en el restaurante, instando a su responsable a que les indicara la ubicación del cadáver de Llamp. Fue entonces cuando lo sacó del contenedor donde lo había tirado su padre y se lo entregó a la policía.

Justicia para Llamp
Como consecuencia, el padre está siendo investigado por un presunto delito de maltrato animal con resultado de muerte y se le han retirado provisionalmente tanto las armas de las que disponía siendo cazador como la propia licencia de armas.

Estos últimos días han aparecido en redes sociales dos comunicados conjuntos de la familia de Llamp y de los propietarios del restaurante. Sin embargo, la familia de Llamp asegura que fueron redactados por la otra parte, que se firmaron sin la presencia de abogados y que lo hicieron bajo coacción, presiones y miedo a sufrir consecuencias negativas tanto personales como para su negocio.

PACMA condena estos hechos con la máxima dureza y exige a las autoridades competentes que se llegue hasta el final en este caso y se haga justicia ante la muerte violenta e injustificable de un ser inocente. Una más, lo cual demuestra la urgencia de endurecer penalmente los delitos de maltrato animal.

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