Los humanos razonamos regularmente sobre las causas de los eventos y acciones que observamos en el mundo, tanto para inferir las propiedades físicas y los mecanismos de los objetos como para comprender las acciones de otros. Pero ¿lo hacen de forma similar los perros?
La evidencia del razonamiento causal en animales no humanos es heterogénea y puede detectarse con mayor facilidad en algunos contextos que en otros. Los perros, por ejemplo, no superan la mayoría de las pruebas de razonamiento causal relacionadas con la cognición física, pero poseen habilidades sociocognitivas sofisticadas.
En este estudio preinscrito, se evaluó si los perros son capaces de realizar inferencias racionales sobre las causas de acciones fallidas en dos experimentos análogos, que diferían únicamente en la naturaleza de dichos fallos.
Se observó que los perros, agentes humanos, abrían o no dos puertas, en contextos donde sus fallos podían atribuirse a la falta de competencia de un agente o a las propiedades físicas de una puerta.
Si los perros son capaces de realizar inferencias causales por igual en contextos sociales y físicos, deberían tener éxito en ambos experimentos.
Sin embargo, si los perros son más propensos a realizar inferencias causales sociales que físicas, deberían encontrar el contexto de competencia más interpretable que el físico.
El resultado es que los perros no lograron hacer inferencias racionales en ninguno de los contextos, desconcertando a los investigadores que plantean cuestiones teóricas y metodológicas para trabajos futuros.
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