Los gatos… ¿avisan cuando están enfermos?

Los gatos también avisan cuando están enfermos, pero muchas veces no sabemos interpretar sus señales

Los gatos... ¿avisan cuando están enfermos?

La detección precoz es clave en oncología veterinaria: conocer el comportamiento habitual del gato ayuda a identificar antes posibles problemas de salud.

Esconderse en armarios, bajo la cama, dejar de jugar, hacer sus necesidades fuera del arenero, no limpiarse e incluso dejar de comer durante 24 horas son síntomas que nos avisan de que nuestro gato no está bien. Y es que detectar una enfermedad en un gato no siempre es fácil. A diferencia de los perros, que suelen mostrar antes cuando algo no va bien, los gatos tienen una tendencia natural a ocultar los síntomas, lo que puede retrasar el diagnóstico de problemas importantes, incluidos algunos tumores.

Este comportamiento tiene una base natural, porque en la naturaleza mostrar debilidad puede convertir a un animal en una presa fácil. Por eso, muchos gatos mantienen una apariencia de normalidad incluso cuando no se encuentran bien. Y esto sucede especialmente porque “son especialistas en esconder los síntomas. Muchas veces ya llevan tiempo enfermos cuando empezamos a ver señales claras”, explica Sofía García, veterinaria dedicada en exclusiva a la oncología en Citopet.

Además, su carácter más independiente también influye. Mientras que el perros uele buscar más la interacción con las personas, el gato puede pasar más tiempo solo o escondido cuando se siente mal, algo que a veces pasa desapercibido para sus tutores. Por este motivo, en algunos casos las enfermedades, incluidos los tumores, se detectan más tarde que en perros. Sin embargo, la veterinaria insiste en que un diagnóstico de cáncer en gatos no siempre significa el final: “Muchos tumores se pueden tratar como enfermedades crónicas y los gatos pueden tener buena calidad de vida durante mucho tiempo”, señala Sofía.

Síntomas y cómo detectarlos
Para detectar antes cualquier posible problema de salud, los especialistas recomiendan prestar atención a cambios aparentemente pequeños en el comportamiento del animal. La pérdida de peso sin motivo aparente, cambios en su forma o lugar habitual de dormir, mantener los ojos medio cerrados, dejar de saltar a sitios a los que antes subía con facilidad o mostrarse más torpe al moverse pueden ser señales tempranas de que algo no va bien. También es importante fijarse en cambios en el apetito, en la forma de beber agua o en la intensidad de sus maullidos, que en algunos casos pueden volverse más débiles.

En ocasiones, los signos son todavía más sutiles. Algunos gatos simplemente sevuelven más tranquilos, juegan menos o pasan más tiempo escondidos. “Muchas veces los cambios son tan progresivos que los tutores se acostumbran a ellos sin darse cuenta de que el gato está enfermando”, explica Sofía García.

Por eso, los especialistas insisten en la importancia de conocer bien elcomportamiento habitual del animal, ya que cualquier variación puede aportar pistas importantes.Cuando existe la sospecha de un problema, el diagnóstico no siempre se basa únicamente en la exploración física. En oncología veterinaria por ejemplo, pruebas como la citología o la biopsia permiten identificar el tipo de tumor antes de decidir el tratamiento. “No es lo mismo tratar un tumor que otro. Saber exactamente qué tipo de tumor es cambia completamente el abordaje y las opciones terapéuticas”, explica la especialista.

Entre los tumores más frecuentes en gatos se encuentra el linfoma intestinal debajo grado, que suele diagnosticarse a partir de síntomas digestivos crónicos como vómitos recurrentes, pérdida de peso o cambios en las heces. En muchos casos responde bien a tratamientos médicos a largo plazo y puede manejarse como una enfermedad crónica.T

También pueden aparecer sarcomas, tumores que se desarrollan en tejidos externos como la piel o el tejido subcutáneo. Estos suelen detectarse al notar un bulto en el cuerpo del animal durante una caricia o durante una exploración veterinaria. Cualquier masa que crezca, cambie de forma o no desaparezca con el tiempo debería ser evaluada por un veterinario para determinar su origen.

Además, algunos tumores internos pueden manifestarse inicialmente consíntomas poco específicos, como apatía, pérdida de apetito o cambios digestivos.Por eso, ante cualquier alteración persistente en el comportamiento del gato, Sofía recomienda realizar una revisión completa que permita descartar problemas de salud más serios.

Revisiones veterinarias periódicas
Las revisiones veterinarias periódicas ayudan a detectar muchos problemas enfases tempranas. Sin embargo, en el caso de los gatos, estas visitas no siempre se realizan con la frecuencia recomendada.

Uno de los motivos es el estrés que muchos animales experimentan al salir decasa. “Hay gatos que se estresan muchísimo al meterlos en el transportín o al ir alveterinario, y eso hace que algunas familias retrasen las visitas”, explica laveterinaria.

Pero para reducir ese estrés existen diferentes estrategias, como acostumbrar al gato desde pequeño al transportín, utilizar feromonas calmantes o, en algunos casos, recurrir a medicación que facilite el desplazamiento.

Además, cada vez son más frecuentes los servicios veterinarios a domicilio, especialmente útiles en medicina felina. Aunque algunas pruebas requieren acudir a la clínica, muchas exploraciones básicas pueden realizarse en casa, lo que reduce considerablemente el estrés del animal. “Detectar antes los problemas puede marcar una gran diferencia, por eso es importante conocer el comportamiento del gato y no normalizar ciertos cambios”, concluye García.

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