Genética del golden retriever y emociones

¿Pueden los genes marcar determinados comportamientos?

Los perros muestran variación temperamental y conductual entre individuos, al igual que los rasgos psiquiátricos, temperamentales y cognitivos varían en los humanos.

En ambas especies, estos rasgos son altamente heredables, pero los genes causales aún no se comprenden completamente. Los investigadores realizaron 14 estudios de asociación de genoma completo (GWAS) para rasgos conductuales cuantificados mediante el Cuestionario de Evaluación e Investigación del Comportamiento Canino (C-BARQ) en 1.000 golden retrievers, identificando 12 loci significativos de genoma completo ( P < 2,97 × 10⁻⁶ ) para 8 rasgos y 9 loci adicionales que superaron un umbral sugestivo ( P < 1 × 10⁻⁵ ) .

18 genes entran en juego
Un estudio de asociación de todo el fenoma humano (PheWAS) mostró que la mayoría de los 18 genes candidatos posicionales caninos identificados estaban asociados con uno o más de 190 rasgos psiquiátricos, temperamentales o cognitivos en humanos (7/12 genes en loci de todo el genoma y 5/9 en loci sugestivos).

Por ejemplo, un locus significativo de todo el genoma cerca de PTPN1 (agresión dirigida a perros) se superpuso con medidas humanas de inteligencia, nivel educativo y trastorno depresivo mayor. El gen ROMO1 estaba dentro de un locus significativo de todo el genoma para la capacidad de entrenamiento en perros y se asoció con inteligencia, depresión, irritabilidad y sensibilidad/sentimientos heridos en humanos.

Otros genes ubicados en loci significativos de todo el genoma asociados con rasgos conductuales, psiquiátricos, temperamentales o cognitivos en ambas especies incluyeron PRDX1 (miedo dirigido a perros), VWA8 (sensibilidad al tacto) , ITPR2 y ADGRL2/LPHN2 (capacidad de entrenamiento), y ADD2 (miedo dirigido a extraños).

A partir de loci sugestivos, también se encontraron asociaciones entre especies para HUNK y ZC3H12C (miedo hacia los perros), SLC35F6 e IGSF11 (problemas relacionados con la separación).

Estos resultados sugieren que mecanismos genéticos y moleculares compartidos subyacen a estados conductuales y temperamentales complejos en diferentes especies y pueden contribuir a nuestra comprensión de los estados emocionales que impulsan comportamientos indeseables en los perros.

• Más información: Estudio completo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *